Luego de recorrer 800 kilómetros desde Bariloche hasta Viedma, las comunidades mapuches expresaron su rechazo a la Ley de Tierras que impulsa el gobierno de Alberto Weretilneck por considerar que promueve la venta de tierras, muchas de ellas en territorio mapuche a la industria inmobiliaria y a la minería. Una de las comunidades le exige al gobierno que les entregue cinco millones de hectáreas de tierras -un cuarto de la provincia- por considerarlas parte del territorio ancestral araucano.

Sanmartiniano Painefil, referente mapuche, habló a a prensa y criticó el accionar del gobierno provincial: “No se consultó con las comunidades, por eso nos hemos levantado para decir acá estamos nosotros y necesitamos saber que va a pasar con esto“. Luego de producirse la marcha hasta viedma considerada como “histórica” los mapuches consideraron que “El gobierno ya demostró cuál es su posición al darnos la espalda” El gobernador jamás los recibió.

Cumplimos nuestro objetivo de visibilizar al pueblo mapuche y de darle difusión al Código de Tierras ya que el gobierno nunca habló de lo que pretendía hacer”, comentó Felisa Curamil, miembro de las comunidades mapuches. En el entorno del gobernador las opiniones siguen un mismo guión: las tierras fiscales que están en juego son cuatro millones y hay que venderlas. Los mapuches, aseguran, pretenden más tierras que las fiscales, incluso las alas más rádicales como la RAM (Resistencia Ancestral Mapuche) piden que se reconozcan todas las tierras preexistentes al Estado Nacional, siempre y cuando hayan sido ocupadas por los pueblos originarios.

La idea del gobierno es habilitar para la venta estas tierras para promover emprendimientos inmobiliarios y la llegada de las empresas mineras. Los mapuches, rechazan totalmente esta idea, porque en El Bolsón han tenido una muestra de esta política, al permitir que la Empresa Laderas S. A. (vinculada a Joe Lewis) construya un barrio cerrado en la Reserva Natural Mallín Ahogado, sólo un amparo judicial de una asamblea proteccionista es la endeble defensa para que las máquinas no comiencen a cortar árboles y encarpetar con cemento.

Los mapuches consideran como “un agravio hablar de tierras fiscales, cuando son las que habitaron nuestros pueblos originarios” El conflicto tiene final abierto.