El titular de la Confederación Mapuche de Neuquén, Jorge Nahuel denunció nuevamente el avance del negocio inmobiliario sobre tierra comunitaria. El foco de las críticas las lleva Emanuel Ginóbili, por abrir un camino de 1000 metros sin consultar, y talar bosque nativo dentro de territorio reclamado por los mapuches. “No vamos a permitir que Ginóbili ponga un pie en esa tierra”, declaró Nahuel.

Lo que sucede en Villa La Angostura es una muestra de cómo el poder político y empresarial, sumado al manejo de influencias pueden dañar el medio ambiente y pasar por alto el derecho de comunidades preexistentes en esta región. Las tierras en disputa son históricamente mapuches, incluso les fueron cedidas por Roca cuando éste dio por finalizada la Conquista del Desierto.

Desde su creación en la década del 70, la Villa, llamada el Jardín de la Patagonia, sufrió cambios. En su origen recibió inmigración chilena, que venían a buscar nuevas oportunidades laborales, en los últimos años se ha convertido en el lugar elegido por políticos y empresarios para sus negocios y para la construcción de sus lujosas casas. La tierra que está en disputa (sobre el lago Correntoso), y que los mapuches la reconocen como suya, tiene un gran valor económico.

Operan aquí dos negocios con sus respectivos proyectos, primero el que Fideicomiso Lago Correntoso pretende hacer, según difunde Diario Registrado, estaría ligado a funcionarios del gobierno, dirigentes de Boca Juniors y diferentes partidos plíticos. El otro actor en esta trama es el proyecto inmobiliario Terrazas del Correntoso de Emanuel Ginóbili.

“El conflicto es una usurpación de nuestras tierras por parte del Fideicomiso Lago Correntoso, pero el primer usurpador es Ginóbili, pues fue quien inició el avance sobre las tierras comunitarias”, afirma Nahuel al considerar que el basquetbolista abrió un camino de 1000 metros talando bosque nativo, permitiendo el avance de máquinas para la construcción de las complejos habitacionales. Desde entonces la comunidad Lof Paicil Antriao mantiene un corte en la zona impidiendo que la obra continúe. “Se ha destruido la biodiversidad, las plantas medicinales; además del impacto ambiental, existe un fuerte impacto cultural“, sostuvo Andrés Fuentes, del Lof.

“Ginóbili está en la misma calidad que ese consorcio de empresas, y nosotros lo calificamos como usurpadores de tierras comunitarias, y exigimos su retiro de esa tierra. No vamos a permitir que Ginóbili ponga un solo pie en esa tierra que compró a través de métodos fraudulentos”, advirtió. “La mayoría de los compradores son extranjeros, y las inmobiliarias les venden y -obviamente- no les dicen que es territorio de la comunidad. O les venden más barato porque ‘van a tener problemas con los mapuche’. Así les dicen“, aseguró Fuentes.