Un grupo de 300 personas marcharon este jueves a la noche en la capital riojana en repudio a la represión policial sufrida durante la prowwwa contra la minera salteña Midaisen en Famatina, en la que vecinos y dirigentes políticos que intentaban avanzar hacia el emprendimiento minero para reclamar su desmantelamiento, fueron reprimidos con gases lacrimógenos y balas de goma. 

Por su parte, mediante un comunicado difundido a la prensa, el obispo de La Rioja, Marcelo Daniel Colombo, sostuvo que “la violencia en cualquiera de sus formas daña la comunidad política que se constituyó y debilita como sociedad”.

“Ante los recientes sucesos acontecidos en la localidad de Angulos, del Departamento Famatina, deseo manifestar mi profundo dolor y preocupación. La violencia en cualquiera de sus formas daña la comunidad política que constituimos y nos debilita como sociedad, engendrando mayores males que es preciso detener a partir del diálogo y el ejercicio de la responsabilidad política de todos los sectores”, manifestó el obispo, y pidió “a las autoridades que se implementen aquellas medidas que salvaguarden efectivamente la seguridad de la población afectada por el conflicto”. “Lo sucedido en Jáchal, en la hermana provincia de San Juan, tendría que ayudarnos en la toma de decisiones razonables sobre la utilización de los cursos de agua. A la escasez crónica de agua que nos afecta, podríamos agravarla dramáticamente a partir de su eventual envenenamiento por contaminación”.