“Este es un trabajo que se diseñó, gestó, fabricó y desarrolló integralmente en Mar del Plata por profesionales formados en la universidad pública marplatense”, comenta el ingeniero Juan Pablo Camezzan. El sueño de desalinizar el agua de mar para volverla potable está cada vez más cerca de ser realidad. La empresa RWL Water Argentina trabaja en una planta en Puerto Deseado para lograr este objetivo.

“El diseño de la planta desaladora de Puerto Deseado incluye membranas de ultrafiltración para tratamiento previo, un sistema de radiación ultravioleta que asegura una excelente calidad bacteriológica y el sistema de ósmosis inversa, que consta de dos conjuntos de 120 membranas cada uno”, comenta Camezzan, encargado de ventas de la empresa.

El proyecto tiene como objetivo abastecer de agua potable a 100.000 personas que se obtendrá por desalinización del agua de mar, el servicio beneficiará a 20.000 habitantes de Puerto Deseado y 80.000 de Puerto Deseado.

Camazzan explica que el proyecto “cuenta con un sistema de recuperación de energía que garantiza una reducción del consumo energético superior al 40 por ciento” Hace una década que la idea de aprovechar el agua del extenso litoral marítimo argentino para obtener agua potable desvela a los investigadores marplatenses. Para montar la planta de Puerto Deseado intervinieron más de 35 profesionales formados en la Universidad de Mar del Plata.

La planta de desalinización procesa 3.000 metros cúbicos de agua de mar que vuelve potable. “Esto cambiará la realidad de la zona y de los pobladores de la región”, destaca Camezzan. “Esta planta fue construida en módulos para facilitar su traslado desde nuestra sede en Mar del Plata hacia el sur, donde profesionales de la empresa fueron los encargados de capacitar a quienes operan el sistema en el lugar”, relató.

“Desde la empresa consideramos que la formación profesional es una de las claves para el desarrollo exitoso de proyectos que involucran soluciones de ingeniería innovadoras, por lo que evaluamos alternativas que nos permitan contribuir con el proceso de formación profesional de nuestra Universidad”, expresó Camezzan.

El ingeniero cuenta que el proceso de desalinización es común en muchas partes del mundo, pero “en Argentina somos pioneros en este sistema, y existen otros potenciales proyectos en la zona en los cuales también estamos trabajando”. La potabilización del agua de mar “representa una alternativa superadora frente a la dependencia de acuíferos o cursos de agua dulce como lagos o ríos, ya que el bombeo por acueductos de gran extensión implica grandes costos de inversión y requieren un nivel de mantenimiento elevado lo cual incrementa los costos totales de operación”.

El costo de potabilizar agua de mar “es menor a los 18 pesos cada 1.000 litros de agua (0,018 pesos por litro), y en algunos casos de grandes plantas, hablamos de unos 3 pesos los 1.000 litros, como el de la desalinizadora más grande del mundo, en Sorek, Israel”, destacó Camezzan.