Con 26 años de trayectoria, el programa Prohuerta se encuentra presente en el 90% de los municipios del país, y provee de alimentos frescos a un total de 1.126.564 menores.

A cargo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, Pro Huerta provee semillas, frutales, animales y capacitaciones e impulsa huertas y granjas en centros de salud mental, cárceles, escuelas y hogares. 

Educación alimentaria y nutricional, cuidado del ambiente, rescate de saberes y especies locales y producción agroecológica de alimentos son algunos de los aprendizajes que despiertan las huertas en escuelas y jardines de infantes. En estos espacios, que suman 8.628 a escala nacional y muchas veces constituyen el puente para trasladar la inquietud productiva a los hogares, el programa Prohuerta trabaja junto con docentes, niños y jóvenes en la tarea de producir hortalizas frescas con una mirada sustentable.

Laura Tanzariello, referente del Prohuerta en Capital Federal, asegura que “a través de este trabajo conjunto, los niños, jugando y aprendiendo, incorporan habilidades para producir sus alimentos desde temprana edad, se forman en conductas responsables y estimulan la capacidad para dominar su soberanía y seguridad alimentaria”. También ponderó el vínculo con los establecimientos educativos y estimó que, durante la campaña otoño/invierno 2015, Prohuerta se articuló con 120 escuelas públicas –iniciales y primarias–, que representaron el beneficio de más de 15 mil chicos. Por su parte, “en los terciarios, se forma en huertas para que los futuros docentes funcionen como agentes multiplicadores de esta actividad”.

Desde 2008, Prohuerta también apoya la iniciativa “Escuelas Verdes”, impulsada por el Ministerio de Educación del Gobierno de la Ciudad.