Se estima que más de un millón de pingüinos de Magallanes ya pueblan las playas pedregosas de la reserva natural de Punta Tombo, ubicada 100 kilómetros al sur de Rawson, Chubut.

Se trata de la etapa más poblada del año, en la que los pingüinos esperan cada año ingresar al mar e iniciar el proceso migratorio. Los protagonistas del momento son los pichones que esperan formados en la orilla pedregosa su turno para enfrentar las olas y recibir de los adultos las primeras “clases” de supervivencia en las frías aguas de la costa del Chubut, en un espectáculo que es observado por numerosos turistas.

“Punta Tombo sigue a pleno, juveniles en la playa y pichones en los senderos mudando el plumaje preparándose para la partida hacia el mar”, indicaron los guardafaunas. “Ha sido una buena temporada, con mucha presencia de turistas y con los ejemplares que se observaron sanos, con buen peso y sin ningún proceso de empetrolamiento ni nada que altere su ciclo vital“, explicó a Télam el subsecretario de conservación y áreas protegidas del gobierno del Chubut Néstor Raúl García.

Los pichones de la mayor pingüinera de esa especie del mundo (210 hectáreas), ya cambiaron el plumón gris oscuro por las plumas de juveniles que les permiten enfrentar las olas y hacerse a la mar, en uno de los mayores desafíos de su proceso de crecimiento.

La etapa de la incursión en el mar es una de las más atractivas de la colonia, porque los pingüinos parecen estar “esperando turno” en la orilla, a la que llegaron tras recorrer entre 300 y 1.500 metros, según donde esté ubicado el nido, en la inmensa reserva que crece cada año y cerrará en un par de meses, cuando quede vacía y concluya la temporada turística.

Los ejemplares de “Spheniscus magellanicus”, tal su nombre científico, comienzan a observarse en Punta Tombo entre octubre y noviembre de cada año en una actitud muy activa, pues ni bien arriban comienzan a acondicionar sus nidos “escarbados” bajo las matas achaparradas de la reserva, que es visitada en promedio por 65.000 turistas por año.

En esta época del año, al atractivo central de los pingüinos se suma la coexistencia con una variada fauna de aves marinas en el entorno de Punta Tombo como cormoranes, gaviotas cocineras, gaviotas australes, gaviotines, skúas y ostreros.