Es una pena que no sean noticia más seguido, porque los científicos argentinos no dejan de sorprender a propios y extraños. Las investigaciones que siguen su curso paciente en los laboratorios, silenciosas y pormenorizadas, arrojan resultados positivos: ahora, investigadores de la Universidad Nacional de Quilmes desarrollaron una vacuna para prolongar la vida de pacientes afectados por cáncer de pulmón, la segunda causa de muerte en nuestro país y la primera entre los cánceres. 

El doctor, investigador y docente, Daniel Alonso, integrante del equipo desarrollador de la vacuna terapéutica contra el cáncer de pulmón, contó que descubrieron un fármaco denominado “Racotumomab”, que se administra con una inyección intradérmica, logra romper la tolerancia del sistema inmunológico y despierta las defensas del paciente contra las células cancerosas. Tras 19 años de investigación, la comercialización de la vacuna en la Argentina la realiza el laboratorio Elea bajo el nombre de Vaxira®.

Si bien el tratamiento no previene la enfermedad ni asegura una cura definitiva, puede prolongar la sobrevida en casos avanzados y triplicar el porcentaje de pacientes que, luego de la aplicación de la vacuna, viven dos años más de lo previsto por los tratamientos tradicionales. Se trata, por lo tanto, de una terapia biológica selectiva, que complementa a la quimioterapia y/o la radioterapia.

Al respecto, Alonso explicó: “Los ensayos en personas han demostrado un beneficio en aquellos pacientes con cáncer de pulmón avanzado que fueron inmunizados con esta terapia. Eso permitió un registro condicional para que el fármaco sea ofrecido como medicamento. Esta vacuna ya es una nueva opción terapéutica que un paciente puede recibir en función de las características de su enfermedad”. 

La Universidad Nacional de Quilmes, a través del  laboratorio de oncología molecular, tuvo a cargo buena parte de los ensayos pre clínicos que permitieron crear un paquete de información para valorar la seguridad del producto, su efectividad y llegar a los pacientes y controles clínicos. El consorcio científico público-privado responsable del proyecto está integrado por la Universidad Nacional de Quilmes, el Instituto de Oncología Roffo, el Hospital Garrahan, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), la Universidad de Buenos Aires, el Centro de Inmunología Molecular de La Habana (CIM) y el Laboratorio Elea.

El doctor Daniel Alonso vive en Ranelagh. Se graduó de médico en la Universidad Nacional de Rosario en 1989. Durante 1991, fue Visiting Fellow en el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos. En 1996 se incorporó a la Universidad Nacional de Quilmes, donde fue director de la carrera de Biotecnología hasta 2006 y actualmente se desempeña como profesor titular de Biología Celular y Molecular y Director Científico del Laboratorio de Oncología Molecular. En 1999 ingresó a la Carrera del Investigador Científico y Tecnológico de CONICET y recibió dos veces el Premio Houssay, galardón que brinda el Ministerio de Ciencia y Tecnología para investigadores jóvenes y desarrollos tecnológicos de la Argentina. Una carrera impecable que ahora tiene a este logro como su punto más alto.