El aumento de los casos de nacimientos en los que el bebé nace con un defecto en su cabeza y que con frecuencia también presenta daño cerebral, fue rápidamente relacionado con el virus Zika por el Ministerio de Salud de Brasil. Pero de acuerdo con los Médicos de Pueblos Fumigados argentinos las malformaciones detectadas en miles de niños de mujeres embarazadas viven en zonas en las que el Estado brasileño añadió piriproxifeno al agua potable, lo cual no es una mera coincidencia, a pesar de que el Ministerio de Salud eche la culpa directamente al virus Zika por provocar estos daños.

Los médicos explican que el piriproxifeno es fabricado por Sumimoto Chemical, una empresa japonesa que mantiene una relación estratégica con Monsanto. El piriproxifeno es un inhibidor del crecimiento de las larvas de mosquitos, que altera el proceso de desarrollo de larvas a pupas y a adultos, y provoca malformaciones en el desarrollo de los mosquitos, matándolos o inhabilitándolos para reproducirse. Actúa como una hormona juvenil de insectos o juvenoides, y tiene el efecto de inhibir el desarrollo para impedir alcanzar las características de los insectos adultos (por ejemplo, alas o unos genitales externos maduros) y el desarrollo reproductivo. Es un disruptor endocrino y es teratogénico (causa defectos de nacimiento).

Tradicionalmente se considera a la enfermedad producido por el virus Zika como benigna, y nunca se asoció con defectos de nacimiento, incluso en las zonas donde infecta al 75% de la población.

El piriproxifeno se introdujo en Brasil desde no hace mucho tiempo, y el aumento de los casos de microcefalia es un fenómeno relativamente nuevo, por lo que podría considerarse este larvicida como un factor plausible causal de microcefalia, mucho más que los mosquitos transgénicos, a los que se culpa de la epidemia de Zika y por lo tanto de los defectos de nacimiento. No hay pruebas sólidas para apoyar la idea de que hayan sido los mosquitos transgénicos la causa de la epidemia de Zika, ni de los casos de microcefalia. De hecho, de los 404 casos confirmados de microcefalia en Brasil, sólo en 17 (4,2%) ha dado positiva la prueba de la presencia del virus Zika.

Los expertos brasileños en salud están de acuerdo en que el principal sospechoso es el piriproxifeno. El Informe de los Médicos Argentinos, que también se ocupa de la epidemia de dengue en Brasil, coincide con las conclusiones de un Informe técnico presentado por los médicos brasileños sobre el brote de Zika y con los investigadores de salud pública Abrasco.

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