Investigadores del Instituto de Biodiversidad Neotropical de Tucumán participaron de un estudio internacional que analizó las concentraciones de sales en agua y su impacto en la biodiversidad.

El incremento de la salinidad tiene efectos adversos en la salud humana, aumenta los costos de tratamiento de agua para el consumo humano y daña la infraestructura, al mismo tiempo que reduce la biodiversidad de agua dulce, altera las funciones del ecosistema y afecta finalmente el bienestar económico.

Es esencial regular el aporte de sales al agua para proteger la biodiversidad y evitar que la actual situación se agrave en el futuro, ya que se prevé un aumento de la demanda de este recurso y en contraparte se reducirá la capacidad de las aguas superficiales para diluir las sales.

Investigadores advierten sobre la necesidad de desarrollar enfoques integrados, establecer normas de desarrollo y gestión de sistemas potencialmente afectados por la salinización que incluya perspectivas como el cada vez más usado ‘triple resultado’ (triple bottom line o TBL). Se busca así establecer opciones de gestión con un marco que incluya el desarrollo social, impactos económicos y ambientales.

Las acciones propuestas por este grupo de científicos de ocho países incluyen caracterizar las masas de agua a la cual se aplicarán las normas, determinar su composición iónica – es decir, las concentraciones de iones específicos y su relaciones – de los efluentes asociados, cuantificar los efectos potenciales de cada clase de efluente en la región e identificar umbrales para los efectos tóxicos y, finalmente garantizar que las normas sean sostenidas por los mejores conocimientos científicos disponibles con la comprensión de los costes y beneficios.

La cooperación internacional y científica necesita el intercambio de conocimientos para el desarrollo de soluciones que se pueden aplicar a nivel mundial. La rehabilitación de ecosistemas de agua ‘dulce’ contaminados con sales es posible.