Se trata del único santuario de elefantes en Sudamérica -el Global Sanctuary for Elephants- a donde fue trasladada en mayo pasado la elefanta Mara del ex zoológico de Buenos Aires. El sitio cuenta con ambientes naturales adaptados para mejorar y garantizar la calidad de vida de los elefantes, y cambiará el paradigma de la forma de vida de estos. “Se trata de una experiencia de trascendencia internacional que cuenta con un importante apoyo gubernamental y social”, expresa el comunicado de la secretaría de prensa de Mendoza.

La decisión se enmarca en el Plan de Derivación de Animales de la Dirección Ecoparque Mendoza, y en cumplimiento con lo estipulado por la Ley Provincial 8945.

La firma del acuerdo fue encabezada por el Gobernador Rodolfo Suarez, acompañado por el secretario de Ambiente y Ordenamiento Territorial, Humberto Mingorance; la directora del Ecoparque Mendoza, Mariana Caram; el presidente del Santuario, Scott Blais (vía streaming), y el representante de la Fundación Franz Weber, Leandro Fruitos.

“Con estos procedimientos les estamos devolviendo a los animales un poco de la libertad que perdieron en el encierro”, sostuvo el mandatario. Y detalló que durante el proceso “se analizaron muy bien los lugares a donde llevamos cada animal para darles las garantías”, expresó el gobernador y remarcó: Entendemos que el mundo está cambiando de paradigma y los animales no merecen ser un objeto de exhibicionismo para el entretenimiento de los demás”.

Desde diciembre de 2016 se trabaja intersectorialmente para lograr la derivación de Pocha, Guillermina, Tamy (familia de elefantes asiáticos) y Kenya (elefanta africana) a Brasil. El acuerdo significa la donación de los animales al Santuario, sujeta a la obtención de los permisos internacionales que corresponden para cada individuo en cuestión.

 

Las condiciones de cautiverio en las que crecieron y se desarrollaron los elefantes en el ex zoológico de Mendoza distan ampliamente de los requerimientos mínimos que garantizarían una base de bienestar para ellos: La falta de espacio para Pocha y Guillermina; la falta de congéneres para Kenya y Tamy son devastadoras para estos seres; el clima impropio de Mendoza para las especies involucradas.