La reciente matanza de 34 cóndores en la localidad de Los Molles, departamento mendocino de Malargüe, superó la cantidad registrada en 2017, que sumó un total de 32 ejemplares muertos por envenenamiento con agrotóxicos en todo el país.

Con estas nuevas muertes, el cóndor andino, especie ya “amenazada” en Argentina, podría pasar a la categoría “en peligro de extinción“.

Las novedades son que Nibaldo Baigorria, el puestero detenido en esta causa, fue imputado por “daño agravado por uso de sustancia venenosa e infracción a la Ley de Fauna por depredación de fauna silvestre mediante medio prohibido” y por “tenencia ilegal de arma de uso civil”.

Asimismo, se le otorgó prisión domiciliaria por “problemas de salud”. Por decisión judicial, el hombre fijó domicilio en una vivienda de Malargüe, ya que su residencia es cercana al lugar donde aparecieron muertos los cóndores, al menos hasta que concluya el relevamiento de pruebas.

El detenido, a quien se le encontró una escopeta con mira telescópica, prestó ayer declaración indagatoria ante el fiscal Javier Giaroli, titular de la Unidad Fiscal de Malargüe, a cargo de la investigación.

La comisión de peritos de la División Delitos contra el Medio Ambiente de la Policía Federal se encuentra desde ayer en Malargüe para realizar la reinspección en el lugar de los hechos, un paraje cercano al centro invernal Valle de Las Leñas, a 420 kilómetros al sur de la capital provincial.

Sobre el paradero del otro imputado de apellido Rojas, aún no existen novedades,  por lo que continúa en calidad de prófugo. Giaroli informó a los medios de Malargüe que una de las líneas de investigación apunta a que una oveja y una cabra muertas habrían sido utilizadas como cebo, manipulando sus cadáveres y colocándole el poderoso veneno en su interior para matar a los cóndores.

Sobre la sustancia tóxica utilizada, el fiscal explicó que se esperan los resultados del laboratorio, pero fuentes vinculadas a la investigación adelantaron que se podría tratar de carbofurano, uno de los pesticidas de carbamato más tóxicos, que se comercializa mediante la marca Furadan.

El carbofurán es un pesticida que utiliza la agricultura argentina, extremadamente tóxico para peces, aves y abejas, sin embargo está prohibido en Europa desde 2008 y en vías de prohibición en Estados Unidos, debido a la gran cantidad de muertes e intoxicaciones agudas en personas y animales en todo el mundo. En su forma granular es altamente tóxico para las aves.