Este viernes, el gobierno mendocino presenta la respuesta a la demanda que inició la provincia de La Pampa por el daño ambiental que provocó el corte del Río Atuel. La demanda contra Mendoza entablada hace seis meses, considera que la utilización de las aguas por parte de la provincia cuyana generó la desertificación del oeste pampeano.

La presentación está a cargo del fiscal de Estado, Fernando Simón, ante la Corte Suprema de Justicia, y cuenta con el respaldo del actual gobernador de Mendoza, Francisco Pérez, y el electo, que asumirá en diciembre, Alfredo Cornejo.

“Claro que voy a firmar y a acompañar esta política de Estado, pero como ciudadano, ya que aún no he asumido como gobernador”, dijo al respecto Cornejo al diario Los Andes. Por su parte, el ministro de Trabajo, Justicia y Gobierno de Pérez, Rodolfo Lafalla, remarcó que “por supuesto que estaremos acompañando”.

Según informó el matutino mendocino, la réplica sobrepasa las 3.500 fojas entre el cuerpo central y los anexos técnicos y fue elaborado en ámbitos de la Fiscalía de Estado y la asesoría de Gobierno (a cargo de César Mosso Giannini) con la intervención activa de los profesionales Edgardo Díaz Araujo, Mathus Escorihuela, Guarino Arias y Liber Martín y el aporte de la Universidad Nacional de Cuyo, el Departamento General de Irrigación y la Universidad Tecnológica Nacional.

Entre los argumentos centrales, figura la emergencia hídrica que vive la provincia desde hace cinco años, y que cobra mayor magnitud en el Río Atuel, donde esa situación crítica se viene repitiendo desde hace seis años. También, de acuerdo a datos de Irrigación oficiales, añaden que en verano la capacidad de los almacenajes de los embalses de Valle Grande y El Nihuil se ve reducida a la cuarta parte; lo cual provoca cortes y estiramientos entre los turnos de riego en el sur mendocino.

Por otra parte, aluden a las obras que Mendoza realiza en el curso superior del río Atuel para concentrar los diversos brazos en un solo cauce (y evitar pérdidas por evaporación), más los trabajos de impermeabilización que se llevan a cabo en los cursos medio e inferior.

El gobierno mendocino plantea que estas tareas “acercan” el agua del Atuel al límite entre Mendoza y La Pampa, pero aún con el cauce casi enteramente “rectificado” no alcanzan para alimentar suficientemente el Sur mendocino ni a cruzar a territorio pampeano.

Finalmente, Mendoza plantea que la única manera de dar respuesta satisfactoria a las necesidades de riego mendocinas y pampeanas es a través del trasvase de las aguas del Río Grande (el de mayor caudal de Mendoza) al Atuel, para que circulen por el cauce acondicionado de este río hasta el límite interprovincial. 

Se abre de esta manera otro capítulo en la larga historia que tienen ambas provincias, es de esperar que ahora La Pampa volverá a reclamar por la necesidad de que le llegue agua a su provincia, cada vez más afectada por la desertificación.