Tras las inundaciones de febrero y marzo pasados, esta semana quedaron terminados los 18 microdiques de retención que se distribuyeron en la cuenca alta del río Guanusacate (o Jesús María), con una inversión de 4,5 millones de pesos.

Estos pequeños embalses se ejecutaron mayormente en zona de piedemonte y ayudarán a mitigar el impacto de las crecidas sobre los dos ríos afluentes del Jesús María: el Santa Catalina y el Ascochinga.

Con estas últimas lagunas temporarias de retardo construidas para contener las aguas de unas 10 mil hectáreas, ya están listas 43 y hay otras cuatro en ejecución en el tramo que va desde Estación General Paz hasta Cañada de Río Pinto, en la misma región.

Cada laguna o minidique funciona de modo muy simple: cuando llueve, retienen el agua durante un período de hasta 40 horas y la dejan salir muy lentamente. Así se mitiga el impacto que tendrían las aguas llegando sin freno y con alta velocidad a los ríos, erosionando los suelos y generando mayores crecientes.

Originalmente, cuando se presentó el plan de ordenamiento hídrico de cuencas para el norte de Córdoba, a mediados de 2010, la necesidad de microdiques había sido calculada en unos 100, así que hasta ahora se construyó la mitad de los que serían necesarios según el cálculo de especialistas en conservación de suelo.

Mientras no se construyan obras complementarias en campos privados, la ejecución de microembalses seguirá siendo la principal arma para frenar las crecidas. Pero los especialistas advierten que si bien es ?un avance no alcanza si es la única.