Acá, en esta serranía roja donde el río serpentea entre rocas y genera el único sonido del lugar -si no fuera por los pájaros que se descuelgan de los cerros y bailan su danza entre los chañares-, donde está este rincón perdido que el poeta bautizó El Silencio. Este paraíso que eligió Atahualpa Yupanqui para vivir su vida a partir de los años 30 tiene ahora una novedad a partir de la sanción de una ley en la legislatura provincial.

La Unicameral cordobesa aprobó un proyecto a partir del cual 22 hectáreas de Cerro Colorado pasarán a formar parte del patrimonio provincial y se creará allí un parque arqueológico, con el legado de los pueblos sanavirón y comechingón. Se hizo con el objetivo de resguardar las pinturas rupestres que fueron plasmadas por los pueblos originarios en aleros y cuevas, que el mismo Yupanqui admiraba, pero hasta ahora estaban sin protección formal.

“Acá vivo de verdad”, decía el autor de El Alazán. “He compuesto aquí -decía Atahualpa en Cerro Colorado- unas 20, 25 canciones en 40 años, pero este lugar supera en belleza y en misterio mis condiciones de músico o de compositor. Este lugar de chañares, de viejos algarrobos, de quebrachos blancos y colorados. Esto supera en sugestiones a mis condiciones, que no son muy vastas”.

Las áreas que serán expropiadas son la región de Inti Huasi, Campo El Desmonte, Veladero, Las Burbujas o La Tortuga, sitios comprendidos dentro del territorio de la actual Reserva Cultural Natural Cerro Colorado, lugares donde cerca de 80 mil visitantes acuden por año a visitar dos circuitos que actualmente funcionan en la reserva.

Ahora, con la aprobación de esta iniciativa, la provincia sumará otros cinco recorridos con fines educativos, de gran valor científico y de promoción turística. El entorno natural y la vida silvestre que circunda a los aleros y cuevas continuarán bajo la legislación que protege a la Reserva, en la que se han relevado unos 122 hitos históricos, 72 pertenecientes al departamento Rio Seco y 50 al de Tulumba.

Cerro Colorado es una importante reserva natural, en la que conviven numerosas especies de aves, mamíferos y reptiles. La fitogeografía de la reserva está compuesta por ejemplares de talas, cocos, espinillos, además de algunas variedades de llanura como algarrobos, chañares y palmas. La localidad, ubicada 160 kilómetros al norte de la provincia y a 11 de Santa Elena, pertenece al departamento de Río Seco.