La industria de la madera es esencial para múltiples economías regionales del país y la capacitación es un aspecto clave para generar desarrollo y valor agregado. El sector foresto industrial representa a nivel nacional más de 300 mil puestos de trabajo directos e indirectos, con unas 7500 pymes que intervienen en la cadena de valor. En Misiones está el epicentro de esta industria: representa más del 50 por ciento de su Producto Bruto Geográfico.

Por esta importancia es que la Red de Instituciones de Desarrollo Tecnológico para la Industria Maderera (RITIM) y el Ministerio de Trabajo de la Nación capacitaron a los trabajadores en diferentes ramas: operario de cámara de secado, operario de máquina principal de aserradero, operador de moldurera, afilado, oficial de mantenimiento; carpintero de banco y operario en terminación de superficie, entre otros. Para trabajadores del área forestal se ha avanzado en los roles de motosierrista, podador, plantador, aplicador de agroquímicos, operario en máquina de extracción y carguío, combatiente de incendio, entre otros.

Desde hace ocho años se viene ejecutando un programa de calidad en la formación continua que se ha traducido en una inversión que superó los 5 millones de pesos y permitió capacitar más de 3.000 trabajadores, siete instituciones pertenecientes a la RED fortalecidas, así como la formación de unos 400 docentes/instructores del sectoriales.  

La formación docente está destinada a profesionales y técnicos que desempeñan sus actividades de capacitación en Instituciones de Formación Profesional, Centros Tecnológicos e instituciones de capacitación para el trabajo. El objetivo es promover un estándar de calidad para la formación continua de los trabajadores de distintas regiones del país.
 
Claudia Peirano, representante de la Asociación Forestal Argentina en RITIM, dicee que la capacitación es esencial para lograr desarrollo local y valor agregado, ya que esta actividad tiene gran incidencia de mano de obra intensiva en sectores sociales vulnerables y es una solución para miles de familias en zonas desfavorables. Por medio de la capacitación se reducen accidentes laborales y se incrementa la competitividad, pero principalmente se dignifica al trabajador con un salto en seguridad y empleabilidad.

La normalización de los distintos roles y la elaboración de materiales didácticos y curriculares se realizó con la participación intensa de los especialistas de empresas y reflejan las necesidades actuales del sector productivo. Esta estrategia se lleva adelante en una acción en RED entre los centros pertenecientes a RITIM. En este proceso están involucrados la Asociación Centro Tecnológico de la Madera y la Fundación Instituto Tecnológico Leandro N. Alem, ambos en Misiones; INTI Madera en GBA; CEDEFI en Entre Ríos; el Instituto Pablo Navajas Artaza, en Corrientes, CEDETEMA y la Asociación de Productores Forestales de Chaco y AUSMA en Neuquén.