Cuando el agua desborda, convierte a las calles en canales y entra a las casas, uno piensa que el problema queda saldado apenas las aguas bajan, pero ahí es, en verdad, cuando el drama empieza. En las inundaciones que afectaron a varias localidades de la provincia de Misiones desde el mes de junio con la crecida del río Iguazú y más tarde con el desborde del río Uruguay, el saldo aún no termina de cuantificarse. Pero como la realidad no da tiempo a nada, en San Javier, una localidad ubicada sobre la margen del río Uruguay, en el límite con Brasil, ya empezaron el lento camino de la reconstrucción.

Las viviendas, que se construyen con madera y en las que se alojarán 20 familias, estarán terminadas en 35 días y además se realizan movimientos de suelo en un terreno de 19 hectáreas, donde se edificarán otras 200 casas, informó a la agencia Télam la Directora del Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (IPRODHA), Silvana Jiménez.

El intendente de esa localidad, Rubén De Lima, señaló que “para acelerar el ritmo de obras y terminar las casas en un plazo de 20 días, además del personal de la empresa constructora, trabajan cerca de un centenar de operarios municipales y de asociaciones civiles voluntarias”.

De Lima informó que espera terminar antes de fin de mes las primeras quince casas de madera que se construyen en inmediaciones del barrio Bartel, donde relocalizarán a una parte de las 20 familias que aún permanecen en albergues provisorios dispuestos por la Municipalidad.

En secretario de Gobierno del municipio, Jorge Villalba, dijo que la prioridad es “reubicar a esta gente en una casa donde si bien es provisoria cuenta con las comodidades mínimas, por lo cual estamos redoblando los esfuerzos para terminar las viviendas lo más rápido posible”.

De la construcción participan jóvenes de distintas agrupaciones políticas como Jeremías Zarza, de la agrupación “Unidos y Organizados”. Estos útimos dijeron: “El objetivo es solidarizarse, desde la acción, con los vecinos que perdieron sus casas o pertenencias y ayudarlos a superar la difícil situación, que esa es una forma de humanizar la política”.

El cauce del río Uruguay, que marca el límite fronterizo con Brasil, alcanzó una altura de casi 16 metros el jueves de la
semana anterior, superando los 15,72 metros que registró en 1983, que era la marca histórica más alta frente a esa localidad.