Fotos Marcelo Arias

Caminamos por el pasillo de las verduras. Hay colores fuertes, tamaños grandes, vendedoras amables. Llaman la atención unos zapallos gigantes. “¿Y esos zapallos?”, pregunta este cronista a la productora. La señora sonríe con ese hermoso pudor provinciano, toma uno de ellos con las dos manos, se acerca y responde: “Es la tierra”.

En esa respuesta simple encuentra justificativo semejante proyecto de la provincia de Misiones: abrir un inmenso mercado donde el productor presente el producido de su tierra y lo venda todos los días sin nadie que gane más que él, como ocurre con el intermediario. “La idea es vender a un precio justo y comprar a un precio justo, sin intermediarios. Creamos un espacio nuevo, porque los chacareros, que no tienen aceitado el canal de venta, no estaban acostumbrados a dejar sus lugares de trabajo para venir, todos los días, a vender, porque eso les quita horas de trabajo en sus campos”, dice Lorena de Benito, la coordinadora del Mercado Concentrador Zonal de la ciudad de Posadas.

“Tengo más productores que en el mercado central de Posadas”, dice Lorena, orgullosa. Es que ella puso en marcha en un año el proyecto que estaba previsto ser desarrollado en el triple de tiempo. “Recibimos unas 15000 personas por mes, pero el sábado este lugar revienta: vienen unas 1500 personas”. Claro que es un lugar de ventas y de esparcimiento, pero también es un espacio de negocios y de capacitación. “El mercado no es sólo el lugar donde está el localcito de ventas”, diferencia la coordinadora.

Esta idea viene añadida a un cambio de paradigma: el perfil del productor cambió. Dejó de producir un sólo cultivo para diversificarse. Esa fue la primera razón por la cual el gobierno provincial empezó a pensar en ferias francas primero y en un mercado concentrador después.

El Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial (IFAI), el órgano encargado de la puesta en marcha del mercado, lleva 1000 proyectos productivos financiados en los últimos 5 años. Y este mercado, exitoso, es el símbolo de que sólo era cuestión de juntarse. “Fijamos precios mínimos y máximos cada 15 días”, explica la coordinadora, que lleva un año y medio en la difícil tarea de convencer a colonos que -muchas veces- jamás habían salido de sus chacras para vender por ellos mismos su mercadería. “Les contamos cuáles son los beneficios de entrar en la economía social: hoy una mujer puede tener una obra social, para ella y su hijo, puede aportar a su futura jubilación, por ejemplo”.

Soberanía alimentaria

Para llegar hasta aquí avanzamos por una calle que es colorada aunque sea de cemento. Son las 10 de la mañana y es noviembre en Posadas. El sol no quema, hiere. Claudio Aguilar explica con aires docentes que el río Paraná y la ciudad de Posadas crecieron en los últimos años. Eso equivale a decir que hay más consumidores en el casco urbano de la ciudad. Por eso, era necesario agrupar productores para ofertar todo tipo de mercadería (comida fresca y cocinada, adornos, ropa, carnes) a un precio justo.

Apenas entramos a este galpón gigante de techos altos, leemos: “Con la fuerza del agro, Misiones avanza hacia el autoabastecimiento”. “La agricultura familiar es la clave para el crecimiento de nuestra provincia”, dice Lorena para reforzar esa idea.

Son 23 los municipios provinciales de la zona media, sur y norte que forman parte del mercado. Algunos vienen por ellos mismos, otros están agrupados en cooperativas o viene representando al municipio. Todos los productores coinciden con esta frase que dirá Mario Henkes, un alemán radicado en San Ignacio: “El intermediario no sirve”, tira el hombre que diversificó con una chacra su producción maderera. “Todo suma. No se puede vivir de una actividad sola hoy, por eso hago las dos cosas y me va bien”.

“Hablemos en un tono suave, despacio, porque nosotros podemos ser rápidos, pero tal vez el otro no”, advierte una capacitadora a la gente reunida en semicírculo en el hall central del mercado concentrador, un monstruo que ocupa una manzana de las afueras de la ciudad de Posadas. Agrupa cooperativas, municipios y particulares que no pagan por su espacio, que tienen logística y transporte: un camión pasa por las chacras de cada uno para transportar frutas y verduras hasta el mercado.

Además, aquí hay opciones regionales. Explica Lorena. “No es lo mismo la producción de un lugar con la producción de otro lugar. En algún lado usan agroquímico, en otro la producción es orgánica. En alguna chacra usan fertilizantes, en otras no. Eso hace que las frutas y verduras sean diferentes”.

“Vendo unos 7000 kilos de carne por semana, contando carne roja, pollo y cerdo”, cuenta Sebastián, el encargado del sector cárnico, que al mediodía de un día de semana está casi desabastecido. “Hay que venir temprano a comprar, señor”, le dice uno de los empleados al equipo de El Federal.

Tiene seis naves dedicadas a diferentes variedades: frutihortícola (más de 100 variedades de productos, en dos pabellones con 24 puestos cada uno), sector de varios (más de 150 emprendedores, artesanos, entre otros), sector preelaborados (8 puestos donde se comercializan alimentos regionales y artesanales como pastas frescas y secas, panificados, etcétera) y sector de cárnicos, lácteos y derivados (17 puestos, que venden desde cortes clásicos de carne hasta otros menso tradicionales como conejo, pescado de cultivo).?

Los misioneros quieren replicar la fórmula de los mercados concentradores en Eldorado, Puerto Rico y Oberá. Parecen haber encontrado la fórmula, porque las cebollas son más moradas que las vistas por quienes vivimos en Buenos Aires. Los zapallos parecen melones. Los tomates son más rojos que cualquier otro. Los pomelos son jugosos. Y los precios son justos.

 

Más info:

Av. Aguado 4450, Posadas, Misiones.
http://www.mercadoconcentrador.gob.ar/ 

Teléfono: 0376-440-9964