Wanda es conocida por sus minas de piedras preciosas. Pero lo que brilla por estos días en esta hermosa localidad ubicada a 50 kilómetros de la Cataratas del Iguazú, no es otra cosa que la indignación de los padres de los alumnos de la escuela 291 que desde hace dos meses no perciben el desayuno que funciona como el sustento diario más importante para chicos que viven en barrios de emergencia.

Esta denuncia de 33 padres de alumnos se suma a una serie de irregularidades que los padres de los chicos observan desde hace un tiempo: la falta de limpieza de la escuela, la concesión irregular del kiosko a una maestra y el alto costo que deben pagar por un material de estudio que envían desde el Ministerio de Educación local pero que los padres deben pagar de todos modos, entre otras. 

Hace dos meses, Elsa Olmedo asumió como directora del establecimiento, pero conoce muy bien la escuela: fue vicedirectora durante 10 años. La funcionaria confirmó que los alumnos llevan dos meses sin poder acceder al desayuno que durante el resto del año recibieron: “Albergamos más de 600 alumnos de barrios con muchas necesidades alimentarias. Los chicos hacen uso de esa merienda de refuerzo. Digo hacen uso, porque esa comida como un asado para nosotros. Y desde agosto no hemos recibido los fondos que el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación nos enviaba”, denunció Olmedo. “¿Cuál fue la explicación que le dieron en ese Ministerio?”, le preguntamos. “No nos dieron ninguna explicación. Las partidas llegan por Nación hacia la provincia de Misiones y de ahí a Secretaría Escolar, que es la que informa si las partidas llegan o no”, respondió Olmedo.

Olmedo explicó que el dinero para que los chicos coman la que tal vez sea la única comida del día está trabado en el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. “Fui el martes 24 de octubre al Ministerio de Educación de Misiones y me dijeron que ellos esperan la partida de Nación. Sé que el Ministerio de Educación de la provincia hizo el reclamo ante la Nación. Las otras escuelas de Wanda, que sí perciben el dinero para su comedor escolar, están incluidas dentro de otros programas”, explicó la directora de la escuela.

Sin embargo, El Federal pudo constatar que el organismo nacional no corta el envío de la partida asignada en el marco del Programa Nacional de Seguridad Alimentaria salvo que la escuela no rinda cuentas de los gastos que realizó. Olmedo se defendió: “Nosotros no manejamos ningún tipo de dinero, somos los intermediarios: sólo le damos el cheque al comerciante al que le compramos el pan y la leche”. En este sentido, algunas versiones indican que la funcionaria estuvo visitando el estudio de una contadora de Wanda, con quien presumiblemente pretende “ordenar” las cuentas para empezar a recibir el dinero para la compra de la leche y el pan.

“El financiamiento del programa es por nueve meses, a veces por un año si se solicita la cobertura, pero nunca se interrumpe a mitad de año salvo que haya alguna regularidad en la rendición de gastos”, explicaron a este medio desde el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. “Nosotros transferimos los fondos al ente ejecutor. En este caso, al Ministerio de Cultura, Educación, Ciencia y Tecnología de Misiones. La única explicación de que la plata no esté llegando a la escuela 291 es que la escuela no haya rendido el dinero antes enviado. Pero no es que el dinero no se envía; no se libera la partida”, explicó una fuente del organismo nacional.

Dentro de ese plan del Ministerio nacional se articula un proyecto enfocado a la alimentación de niños de entre 4 y 11 años, o sea desde el nivel inicial hasta el EGB2. Se llama “Refuerzo a los comedores escolares” y es lo que percibe la escuela que Olmedo dirige. “Ese programa tiene una cobertura que dura los nueves meses de clases o, en caso de un pedido, anual. Como mínimo, empieza y termina con el ciclo lectivo”, le dijo a El Federal, el Ministerio de Desarrollo Social, que no estaba al tanto de esta situación en la escuela 291.

Los padres dicen

Víctor Hugo Bazán, padre de dos alumnos de la escuela, se reunió con el intendente local (y lo hará el jueves 31 con un grupo de padres) para plantear las quejas de los padres: los problemas que acarrea un edificio viejo, que tiene los baños rotos y sin papel higiénico, con sólo dos personas de limpieza para atender una escuela que tiene una manzana de extensión y con aulas que, sobre todo en el Nivel Inicial, no están aptas para una cursada. “Los padres tuvimos que limpiar la escuela”, se quejó Bazán. Y aportó imágenes de las madres limpiando los pisos y los ventiladores de techo del establecimiento escolar. 

El Intendente de Wanda, Jorge Frowin, se reunió en la mañana del martes 29 de octubre con la directora del establecimiento. Y un rato después lo recibió a Bazán. El líder comunal intervino para ayudar a fomentar una idea de los padres: crear la carreras de maestro panadero y maestro pastelero para hacer el pan en la propia escuela y así ahorrar gastos. Además, Frowin se comprometió a armar un botiquín (que hoy la escuela no tiene) y a acercar las posiciones entre la dirección de la escuela y los padres, relación que hoy está cortada.

 

Más denuncias

Claro que esa de la falta del desayuno no es la única denuncia. Una de las maestras, que prefirió dejar el nombre en reserva por temor a represalias, dijo que los alumnos del Nivel Inicial, que son 16, tienen clases en la biblioteca de la escuela por falta de un aula asignada. “Los niños están confinados a este reducido espacio sin ventanas”, denunció.

Al mismo tiempo, hay denuncias contra una maestra que mientras da clases saca fotocopias y atiende el kiosko de la escuela, sin pagar por ello concesión alguna e interrumpiendo su labor docente. No es todo: también denuncian que los chicos no tienen clases sin que haya un justificativo por ello. “Los chicos del turno tarde tienen menos días de clases que los de la mañana. Por ejemplo, el último día antes de las vacaciones de julio sólo tuvo clases el turno mañana. En los cuadernos de los chicos, nos mandaron las notas pegadas de días que no iba a haber clases. Pero eran sólo decisiones internas. A la mañana del 10 de septiembre hubo clases pero no a la tarde. Al menos una vez al mes se toman alguna tarde libre”, contó, indignada, una madre.

Al mismo tiempo, los padres dicen que dentro de la escuela funciona un instituto que da clases de informática, sin que la escuela perciba por ello un dinero que podría servir para financiar el comedor escolar. “Eso lo maneja el Consejo Federal de Educación, que es quien autoriza eso y entregó en comodato el edificio. Funciona en un horario opuesto al nuestro y por lo tanto no afecta el funcionamiento de la escuela”, explicó la directora. Sin embargo, desde el Consejo Federal de Educación, organismo dependiente del Ministerio de Educación de la Nación, explicaron que ese organismo no autorizó a ese establecimiento porque no tiene injerencia en la escuela 291: es el Ministerio de Educación de Misiones de quien depende la escuela.   

Otro punto que atacan los padres denunciantes está aquí: cuando tienen practicantes en la escuela, algunas maestras se ausentan de los grados dejándolos a cargo de estudiantes de magisterio. También acusan a las autoridades de interrumpir las clases sin explicación. “Dijeron que como tenían que usar las sillas en una reunión de directores ocurrida el pasado 10 de octubre y no había otras sillas, tenían que usar las de los alumnos para ese acto. Y dejaron a los chicos sin clase sin clases. Y no figura en el libro de inasistencias de docentes la falta de una docente que ese día no pudo dar clases porque no tenía sillas para sus alumnos. “Encima le hacen llevar las sillas a los alumnos hasta el vehículo que los transportaba”, dijo alguien que vio el proceder pero prefiere la reserva de su nombre.

Sobre las denuncias de falta de espacio para los alumnos del Nivel Inicial y sobre el deterioro general de la escuela, el Presidente del Consejo de Educación de Misiones, Adolfo Safrán, explicó: “No está deteriorado el edificio. Puede faltarle algún detallecito, pero está bastante bien”, cerró el tema. Los padres dicen lo contrario. En relación al suministro de víveres para el comedor de la escuela, Safrán explicó que no es su área. “De eso se ocupa Comedores Escolares”, dijo. Y se comprometió a comunicarse con esa dependencia para hacerles conocer una situación que él, dijo, desconocía.

Bazán, como uno de las voces más visibles de la organización de los padres -que hasta pensaron en cortar la ruta para elevar el reclamo-, negó que la directora recibiera a los padres. “La directora no quiere tener diálogo con los padres. Los padres le molestamos”, le dijo Bazán a El Federal. La directora le conwwwó: “Ningún papá se acercó a Dirección a preguntar qué es lo que está pasando. Es una cuestión de una colega de la institución, que no se preocupa, como uno, de mejorar sus prácticas pedagógicas. Ella (la directora habla de una supuesta docente con quien mantendría una interna) maneja la tecnología: incitó a un grupo de padres para que se manifestara ante los medios de comunicación de la zona para minar nuestra tarea en la dirección de la escuela. Ella mira hacia otro lado, a contramano de la calidad educativa”.

La directora elige el camino de creer en una interna que intenta destituirla antes que ver la realidad: los padres son quienes denuncian una situación que ella misma reconoce como real. El Federal accedió al listado de padres que firmó el reclamo y lo presentó ante la dirección de la escuela. Son 33 padres que están organizados y dispuestos a llegar lejos si la situación, como hasta ahora, no cambia.