Sierra Grande desgraciadamente es un ejemplo de cómo la minería es un factor de atraso. Hace doce años atrás la empresa minera china MCC empleaba a 550 trabajadores que potenciaron la idea de una recuperación del pueblo patagónico. A los pocos años la verdad se comenzó a ver: los chinos se quedaban con las ganancias y los desempleados aumentaban. Hoy, el gremio que representaba a los mineros, se retiró de Sierra Grande. El sueño del progreso a través de la minería, terminó. Duró poco.

La Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA), una institución que acompañó a los mineros en Sierra Grande abandonó la localidad, ya no tienen por qué estar. La empresa MCC china sólo tiene 60 empleados que no hacen más que acomodar algunos papeles y mantener la infraestructura de una mina que hoy representa la desocupación y el atraso. La caída de la actividad minera en Sierra Grande es una muestra de cómo esta industria no genera un impacto social positivo.

Los 60 empleados que permanecen trabajando en la mina saben que el futuro es incierto. Tienen trabajo hasta fin de año, nada saben del año que viene. La esperanza se desvanece cada vez que deben entrar a la mina que alguna vez fue el centro de atracción de un pueblo que se encandiló con los anuncios mediáticos de la empresa china. El hierro que está en la entraña del subsuelo ya no es rentable.

El gremio era la última contención que tenían los trabajadores, pero hoy ya no tiene afiliados, luego de los despidos masivos. Los chinos fueron precisamente estrategas en esto: los primeros despedidos fueron los delegados del gremio. De a poco, las últimas partidas de hierro fueron vendidas pero las ganancias fueron a China, nada quedó en el pueblo. Ariel Arcos, ex delegado de AOMA muestra a sus ex compañeros una resolución que llegó de la Central de la AOMA: “La seccional Sierra Grande no resulta ya necesaria para estimular la participación directa de los trabajadores mineros”, en pocas palabras, los pocos trabajadores que quedan están sin representación.

“Se terminó el sueño de un gremio como la gente, nos sacan todo, perdimos la jurisdicción, nos sacan del medio, los mineros de MCC quedan en manos de la Seccional Río Negro, que funciona en el Valle. Ya no tengo nada que ver”, comentó Arcos al diario Río Negro. Los 12.000 habitantes de Sierra Grande, muchos de ellos llegados desde distintos puntos del país para ser parte de la mentira de la reactivación minera, hoy sueñan con poner algún kiosko o volver remisse el auto familiar. Se derriba en Sierra Grande uno de los más grandes mitos que promueve el gobierno y la industria extractivista: que la minería es un factor de desarrollo.