Por Leandro Vesco

Moises Ville es un pueblo santafesino emblemático de la colonización judía que llegó al país escapando de los progroms y persecuciones en Europa, y que hallaron en esta tierra un lugar donde poder tener una segunda oportunidad, que aprovecharon y con creces, conservando sus tradiciones y costumbres. El pueblo fue seleccionado por el gobierno para entrar en el Programa de “Pueblos Auténticos” y la UNESCO pretende declararlo Patrimonio Cultural Histórico de la Humanidad por tratarse del primer asentamiento agrícola judío de nuestro país.

La localidad tiene alrededor de 2500 habitantes. Está a 320 km de Rosario y a 177 km de Santa Fe. Muchos la llaman la “Pequeña Jerusalem“, la presencia judía es hoy determinante en el quehacer social del pueblo. Sus habitantes no se olvidan sus raíces y las tradiciones de sus antepasados son respetadas y promovidas. La historia cuenta que los colonos judíos salieron en 1889 de Ucrania y llegaron a nuestro país en el buque Weser y junto a Colonia Mauricio Hirsch configuran los pueblos paradigmáticos del trabajo de la Asociación Barón Hirsch, que llevo a los judíos a una mejor vida, cruzando el Atlántico, creando un puente inmigratorio que originó una reacción muy positiva en nuestro país. Estos gauchos judíos crearon pueblos e hicieron de la pampa un vergel.

“En ese momento comenzó esta epopeya. Junto a los gringos de aquel momento que brindaron su apoyo a quienes dejaban su pasado atrás escapando de la guerra, se estableció este pequeño pueblo que terminó siendo la primera colonia judía organizada del país”, comenta al diario El Litoral Gustavo Barceló, presidente comunal de Moisés Ville. El pueblo, en algún aspecto, como sucede con las colonias alemanas de Coronel Suárez (Buenos Aires), se ha detenido en el tiempo. El patrimonio arquitectónico es uno de sus atractivos.

Tres sinagogas demuestran la importancia de la fe en el pueblo. Las fachadas de las casas y de los edificios de las instituciones muestran la dedicación con la que construían. Moises Ville cuenta con el Museo Histórico “Aarón Goldman”, quien fuera el primer rabino que vivió en estas pampas, el cementerio israelita es único en nuestro país. No sería una colonia judia sino tuviera un teatro. La cultura es uno de los pilares de la vida de los judíos, y el teatro Kadima es una muestra de esto. La inmigración judía además de trabajo, llevó el arte y el conocimiento a las comunidades. En el pueblo aún hoy hay dos bibliotecas.

El pueblo llegó a tener 6000 habitantes, el éxodo hizo lo suyo aquí, pero hoy la comunidad quedó en 2500 y es una masa poblacional sólida. El gobierno eligió a Moises Ville para incluirlo dentro de la lista de “Pueblos Auténticos“, que tiene como objetivo proyectar a los pequeños pueblos como destinos turísticos, posicionando a la identidad de los mismos como el mayor atractivo.

Los otros “pueblos auténticos” son: Gaiman (pueblo inmigrante galés) y Camarones (pueblo costero), de Chubut; Alfarcito (pueblo Andino) y Purmamarca (Pueblo Andino) de Jujuy; La Angelita (pueblo inmigrante musulmán) e Isla Martín García (pueblo histórico), provincia de Buenos Aires; La Carolina (pueblo histórico) de San Luis, y Moisés Ville (pueblo inmigrante judío), de Santa Fe.

El Centro Simón Wisenthal postuló a Moises Ville en la última reunión que la UNESCO tuvo en San Petersburgo para comenzar el proceso de declaratoria de Patrimonio Cultural Histórico de la Humanidad. El fundamento tiene peso: es el primer asentamiento agrícola de nuestro país y de Sudamérica.