Parece una paradoja, pero en el mundo de los medicamentos hay una hierva que por sus cualidades casi milagrosas, asoma como la solución para varios problemas de salud. La moringa (Moringa oleifera, según su nombre científico), es una especie de la familia de las leguminosas, oriunda de África, hoy muy distribuida en Asia y América Central. Obedece esta distribución a la gran capacidad que tiene este vegetal de suministrar nutrientes como vitaminas, minerales, aminoácidos y proteínas muy fácilmente asimilables. Se suma a esto el hecho de que tenga muy bajo sodio lo cual lo hace más que bueno para enfermos hipertensos.

La buena noticia es que sus altos contenidos de antioxidantes contribuyen a mejorar cuadros de carcinomas. Lo interesante de esta especie leguminosa es que es de muy fácil cultivo en climas subtropicales y tropicales, tolera suelos con mediana a baja fertilidad y hasta con climas secos. Es de muy rápido crecimiento, pudiendo entrar en producción al tercer año. Aunque en la web abundan informes sobre esta planta y en otros países la bibliografía disponible ya es abundante, lo que todos los autores resaltan es la capacidad que tiene la planta para mejorar la alimentación de personas en riesgo critico como lo son los niños muy pequeños y ancianos, hasta hay publicaciones que aseguran que es el gran secreto de la salud del líder cubano Fidel Castro.

En nuestro medio ya es consumido por varias personas que no dejan de ponderar las virtudes de la planta consumida como ensaladas, salsas, infusiones hidratantes frías. La generosidad de esta planta radica también en que se consumen todas sus partes: raíces, flores, hojas y tallo. Si bien es un arbolito desgarbado poco estético para un jardín se recomienda su cultivo ya que una sola planta alcanza para una familia.

En estos tiempos donde la mala alimentación amenaza se erige en la primera causa de enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión y los problemas en el corazón, esta planta es un bastión que puede ser una alternativa económica y segura para prevenirlas, es mejor que tener en casa la más completa huerta en un solo árbol.

Porque como decía el padre de la medicina, Hipócrates: “Que tu medicina sea tu alimento y tu alimento tu medicina”.

Fuente: Ingeniero Ronald Vera