Considerado “el pájaro más solitario del mundo”, miles de personas a través de las redes sociales expresaron su tristeza por su deceso, se trata de un alcatraz australiano que llegó en el año 2014 a una pequeña isla cerca de Nueva Zelanda, atraído por esculturas de pájaros de hormigón que realizaron alumnos de una escuela.

En 1998, con el objetivo de atraer aves, especificamente alcatraces, alumnos de una escuela neozelandesa construyeron un corpus escultórico de 80 aves de hormigón en una isla cercana a Wellington. “El objetivo de la acción era atraer a alcatraces reales para que formaran una colonia en la isla de 217 hectáreas, lo que en principio no fue exitoso, hasta que en 2014 llegó finalmente un alcatraz y se quedó”, comentó Chris Bell, cuidador y único habitante de la isla.

El ave que llegó le dieron el nombre de Nigel, y desde entonces se lo conoció como “el pájaro más solitario del mundo”, formó su nido el lado de su pareja de hormigón, y hasta la cortejó. Desde el Ministerio de Protección Medioambiental, enterados de la presencia de Nigel, se entusiasmaron y decidieron pintar las esculturas, para atraer a más alcatraces, y hasta instalaron un sistema de audio que emitía los sonidos característicos de estas aves. Tres alcatraces se acercaron, aunque Nigel seguía aferrado a su pareja original y nunca mostró interés en acercarse a los nuevos habitantes de la isla.

“La semana pasada apareció su cuerpo inerte en el nido que construyó para su pareja. Aunque no consiguió tener crías en la isla, siempre será considerado como el padre fundador de la colonia de alcatraces australianos en Mana”, concluyó Bell.