La concentración en repudio al fallo de la Corte Suprema de Justicia que aplicó el beneficio del 2×1 al represor Luis Muiña, condenado por delitos de lesa humanidad, convocó a cientos de miles de personas en Plaza de Mayo y en todo el país.

Ayer, el Senado sancionó por unanimidad una ley que limita la aplicación del beneficio del 2×1 a los culpables de “delitos de genocidio, de lesa humanidad y crímenes de guerra”, en coherencia con lo establecido por distintos convenios internacionales a los que adhiere nuestro país.

El 3 de mayo pasado la Corte había declarado aplicable la Ley 24.390, una ley ya derogada que había regido entre 1994 y 2001 solamente para paliar la situación de presos comunes con largas prisiones preventivas sin sentencia (además de que ni Muiña ni los demás genocidas cumplieron prisión preventiva en esos años, y ni siquiera estaban procesados antes de 2001).

Como expresaba el palco en Plaza de Mayo, una manifestación que será clave en nuestra historia: “Señores jueces, nunca más, ni un solo genocida suelto”.