Más de 40 voluntarios trabajaron desde el viernes para liberar a la ballena encallada en las costas de Mar del Tuyú, cuando todo la historia mostraba un final feliz, hoy contra todos los pronósticos, la hallaron muerta. Según sostienen los especialistas, estaba enferma y debido a esto decidió abandonar alta mar para morir en la costa bonaerense.

“Tras mucho trabajo logramos que saliera del canal donde estaba encallada por la arena, pero después no se movió. Hasta el momento no sabemos si estaba enferma, pero ningún animal decide morir si no lo está”, explicó Sergio Morón, biólogo de Mundo Marino quien junto a voluntarios y personal de Prefectura Naval Argentina, Defensa Civil y Guardavidas del Partido de la Costa hicieron todo lo posible para que este ejemplar siguiera con vida. 

“Desde el primer momento fuimos cautelosos para calcular las posibilidades de supervivencia de la ballena. Apostábamos a que estaba perdida y que pudiera volver al mar, pero también dijimos que podía estar enferma o se haya ido del mar a morir”, señaló, a juzgar por el desenlace de los hechos, lo segundo sería la posibilidad más cercana a la verdad.

“No la podíamos trasladar, y queríamos tratar de que vuelva al mar si es que se había quedado varada, pero no pudimos hacer que se mueva”, comentó Morón. Las dimensiones de la ballena hacían imposible su traslado. Medía 10 metros y pesaba más de 10 toneladas. En un momento se barajó la posibilidad de llevarla a Mundo Marino para tratarla, pero fue imposible seguir con ese plan.

La ballena encallada era de la especie conocida como Ballena Jorobada, cetáceos que habitan nuestro Mar desde Bahía Blanca hasta Tierra del Fuego. “Migran desde Brasil, de zonas cálidas a zonas antárticas para alimentarse y ahí pasan por el Partido de la Costa, pero no había parecido hasta ahora este especie en estas playas”, señaló el biólogo.

“Fue el ejemplar más grande que nosotros atendimos. Una vez atendimos a un cachalote que media más o menos lo mismo y también fue imposible trasladarlo. Las aletas miden cinco metros e intentamos orientar al animal hacia el mar, pero no se pudo”, comentó Morón, quien recordó que el año pasado trasladaron a una falsa orca, y que luego de curarla la devolvieron del mar y continuó con su ruta, pero en el caso de las ballenas, su porte hace imposible un traslado.

Lo importante es que estén y se hagan presentes en estos casos instituciones que se dediquen a atender a los animales en sus afecciones. Humanamente hicimos lo imposible. Fue imposible trasladarla y tomarles muestras de sangre porque la cola podía llegar a matar, estamos sumamente tristes por el hecho”.

Hace unas semanas atrás también una ballena, pero en este caso un ejemplar de ballena franca austral encalló en la costa de Río Negro, y en aquel momento no se la pudo liberar y terminó falleciendo lugo de cinco días de agonia.