Por Matilde Moyano

“Los docentes rurales somos testigos directos de este genocidio, pero es una problemática que nos afecta a todos”, expresaba Ana Zabaloy en diálogo con El Federal en agosto de 2017, cuando junto a otros docentes de escuelas rurales de la provincia de Buenos Aires creaba la ‘Red Federal de Docentes por la Vida’, para luchar contra las fumigaciones con agrotóxicos que sufren cotidianamente.

Durante los seis años que fue directora de la Escuela Nº11 José Manuel Estrada, Ana sufrió junto a sus alumnos constantes fumigaciones con venenos como el glifosato en las proximidades de la escuela, en pleno horario escolar. 

En los pueblos fumigados, la deriva de estos venenos causa enfermedades como alergias, problemas respiratorios y neurológicos, malformaciones congénitas, abortos espontáneos, cáncer y, en muchos casos, la muerte.

Yo empecé con este tema en 2012, con esta lucha que en principio fue una lucha muy solitaria, nos relató la docente, recordando cuando una mañana la escuela fue fumigada con el peligroso veneno 2.4D. En ese momento fue cuando los chicos empezaron a contar sus vivencias con las fumigaciones, y Ana, que quedó con media cara dormida durante semanas, les propuso que las dibujen.

“Ana Zabaloy expresaba públicamente que sufría las consecuencias de las fumigaciones con agrotóxicos en su salud. Pero nunca comunicó cuál era específicamente su situación”, indica un comunicado de la Red Federal de Docentes por la Vida, cuya misión es producir material y proyectos para difundir este tema y generar conciencia, y prosigue: “Quienes quieran de corazón colaborar con esta lucha. Difundan los contenidos que subimos a esta página, y anímense a hablar con cada vecino, vecina, familiar, de la grave situación que enfrenta nuestro país. Investiguen, lean, compartan. Conozcan y difundan que hay otro modelo, que no utiliza agrotóxicos, el de la agroecología”.

Cuando dialogamos con Zabaloy, en aquel momento, le pedimos que nos diera un mensaje para las personas que aún desconocen la gravedad de esta problemática, y hoy nos parece importante repetirlo:

Que se metan en el tema, que investiguen, y que caigan en la cuenta de que en realidad los afectados no son solo las personas fumigadas, no es solo la población del campo, si no que estamos todos sometidos a una fumigación masiva, porque los alimentos están fumigados.

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