Desde el Bioparque, que depende de la Secretaría de Espacios Públicos, informaron que el nacimiento se produjo días atrás y que los pichones se encuentran en buen estado de salud.

“Las aves son cuidadas por profesionales del propio Bioparque. Esta es una gran noticia ya que también es un aporte para contrarrestar la pérdida de biodiversidad, dado que la especie está en peligro“, señaló José Etchart, responsable del área.

Este tipo de guacamayo habita en América del Sur (Colombia, Brasil, Perú, Bolivia) y está considerando en peligro, ya que en muchas zonas ha mermado la población como consecuencia de las actividades ilegales como la caza y el tráfico de animales.

Uno de los comportamientos más curiosos de la especie es que, una vez formada la pareja, ya no se separan. Anidan cada dos años entre los meses de agosto y enero, en sus hábitats naturales cavan agujeros en los troncos de los árboles y palmeras, y la hembra generalmente pone dos o tres huevos.

Durante la adultez, el macho y hembra son generalmente iguales, su plumaje es de color azul en la parte superior, de color amarillo en el pecho y el vientre, la barbilla azul oscuro y la frente verde. El pico es de color negro y las patas gris oscuro. La cara es de color blanco y está llena de pequeñas plumas negras, volviéndose de color rosa en las aves excitadas.

Recordamos que, por su parte, en octubre de 2020, nacieron tres guacamayos rojos -de los cuales uno murió- en una reserva de la fundación Rewilding Argentina en los Esteros del Iberá, Corrientes, probablemente los primeros en nacer tras 150 años de extinción en estado silvestre en nuestro país.