Recofalc acerca información y recomendaciones sobre la mejor opción ambiental y social a la hora de armar el arbolito, y “contribuir en el cambio de percepciones negativas que existen con respecto al uso de árboles naturales”.

Ideas como que si se utilizan se causa deforestación o destrucción del bosque son erróneas, debido a que provienen de plantaciones especialmente establecidas, como sucede en Guatemala con los árboles de pinabete (Abies guatemalensis Rehder), las cuales en muchas ocasiones son manejadas por familias.

Por otro lado, los árboles artificiales son, por mucho, los que generan mayores impactos negativos en el ambiente. Al producirse teniendo como base el petróleo se origina una huella de carbono alta, la cual se incrementa por las largas distancias para su transporte (la mayoría de los árboles artificiales se producen en China y la distancia en avión hasta Panamá, por ejemplo, es de cerca de 15 623 km., con una emisión aproximada de 1,21 toneladas de CO2, para una sola persona, de acuerdo al convertidos de emisiones Carbon Neutral Group).

Otro factor negativo de los árboles artificiales es que aunque sean usados por más de cinco años, el material plástico y metálico que lo constituyen tarda centenares de años en descomponerse después de ser desechado, causando mayor contaminación a largo plazo.

Por todo eso, desde Recofalc difunden esta #AcciónClimática para qeu la gente elija árboles naturales, que absorben CO2 de la atmósfera durante su crecimiento y contribuyendo a mitigar el cambio climático.

Una de las recomendaciones que brinda la Asociación Americana de Árboles de Navidad (ACTA, por sus siglas en inglés) es comprar árboles cultivados localmente, para minimizar el impacto del transporte sobre las emisiones y elegir aquellos producidos en plantaciones orgánicas o certificadas.

Con respecto a la descomposición de los árboles naturales de Navidad, esta genera CO2 y metano, ambos gases de efecto invernadero. Por ello, una recomendación es el gestionar con los gobiernos locales de las comunidades, con empresas de reciclaje e incluso con el grupo de vecinos o amigos, el manejo apropiado del árbol natural, una vez finalizado su uso en la Navidad, lo cual es un paso responsable para generar un menor impacto ambiental.

Como ejemplo de opciones de reciclaje del árbol natural se encuentran la elaboración de artesanías o decoraciones, la trituración para producir aserrín o virutas de madera que se usan en jardines y la creación de abono orgánico o compost.

Además, si las familias tienen la opción de adquirir un árbol con raíz que pueda seguir creciendo después de la Navidad, esta se convertiría en la posibilidad ambiental más amigable, dado que el árbol podría ser transplantado y seguir creciendo en forma natural, aportando oxígeno necesario.

Es importante resaltar que el uso de árboles naturales no significa que se está contribuyendo a la deforestación, porque estos provienen de plantaciones en fincas en donde cada año nuevos árboles son plantados.