A unos 40 kilómetros de Malargüe, provincia de Mendoza, un gato andino fue atropellado. Se trata de una de las especies de fauna nativa amenazadas de la provincia de Neuquén, y al igual que ocurre con mucha fauna englobada en esta categoría, la cercanía de los seres humanos es un factor de peligro.

La Sociedad por la Conservación de la Vida Silvestre (WCS por sus siglas en inglés), la Alianza Gato Andino (AGA) y la Dirección de Recursos Naturales Renovables malargüina presentaron a la Dirección Nacional de Vialidad una propuesta de instalación de cartelería preventiva sobre la Ruta 40.

El objetivo es que los carteles adviertan a los conductores sobre el cruce de fauna en peligro de extinción para que circulen con precaución y a menor velocidad. Las organizaciones informaron del pedido la semana pasada y actualmente se encuentran a la espera de una respuesta.

El gato andino es de pelaje gris ceniza, con manchas verticales de color café y amarillento en los costados del cuerpo. Tiene una cola muy larga y gruesa con 6 a 9 anillos gruesos de color café. Tiene unas raras líneas negras al costado de los ojos, que parecen casi como lágrimas.

El gato andino es un felino de tamaño mediano que habita solamente en las regiones del los altos Andes de Perú, Bolivia, Chile y Argentina y en la región norte de la estepa patagónica (centro-norte de Neuquén y sur de Mendoza).

Actualmente se encuentra entre las cinco especies de felinos más amenazados del mundo. A nivel local, el gato andino fue declarado especie en peligro de extinción y de importancia prioritaria para la conservación por el gobierno de la provincia del Neuquén.