Según datos de la Subsecretaría de Obras Particulares, en noviembre de 2018 había nueve proyectos en marcha de este tipo, mientras que en la actualidad ya suman 14 las edificaciones de grandes dimensiones que van a cumplir con estas disposiciones de sustentabilidad.

Se trata de aquellos edificios que cumplen con parámetros de energías alternativas y eficiencia energética, además de un tratamiento de los residuos en origen.

Por aplicación de las ordenanzas 13515 y 13773, aprobadas por el Concejo Deliberante a comienzos de 2018, las nuevas construcciones con superficies importantes deben respetar parámetros de energías alternativas y eficiencia energética.

Como la aplicación es gradual, el año pasado se les exigía cumplir estas disposiciones a las obras de más de cinco mil metros cuadrados de construcción y en este 2019 esto ya alcanzó a las de cuatro mil. El objetivo es llegar a 2022 con la obligatoriedad de que se implemente esta normativa para las obras de hasta 1000 metros cuadrados.

De las 14 edificaciones proyectadas, 10 de manera obligatoria y cuatro en forma voluntaria (ya que los metros cuadrados no lo requieren), se ubican nueve en la zona Centro Este y cinco en el Centro Oeste, las cuales ya tienen permiso provisorio de obra. Una de ellas está etiquetada como C, lo que implica estar entre las mejores calificadas. En total, representan 175 mil metros cuadrados de construcción, cuando hasta el año pasado ese número no llegaba ni a la mitad.

El Municipio evalúa la aplicación de seis parámetros de eficiencia energética y a cada uno se le otorga un puntaje. De ellos, son de aplicación obligatoria las envolventes, que involucran aberturas, paredes, techos y pisos para lograr la mejor adaptabilidad al clima local, para que en el invierno se conserve el calor dentro del edificio y que en el verano permanezca más fresco que el ambiente exterior.

En el caso de los residuos, se apunta a promover que las torres, que son grandes productoras de desechos, realicen su tratamiento en origen, es decir, en el mismo edificio, clasificándolos, compactándolos o al menos reduciendo su volumen. También se prevé un receptáculo que permita almacenar y separar dentro del edificio la basura para después poder sacar los residuos húmedos y los secos en los días previstos de recolección.

Los otros cuatro parámetros son terrazas verdes, ubicación, ventilación y asolamiento, junto con energías alternativas y el tratamiento de aguas residuales. Lo mismo para la captación de agua de lluvia para lavado o la grifería que se corta al minuto y que genera un uso responsable del recurso.