La novedad fue publicada recientemente en la revista Zoological Journal of the Linnean Society. Los científicos, que trabajan en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata (FCNyM, UNLP), analizaron con tomografías del cráneo la estructura nasal del reptil para entender cómo respiraba y expulsaba sal de su organismo.

El cráneo hallado mide alrededor de medio metro. Estimamos que este animal debe haber tenido unos sesenta y cinco centímetros desde la zona occipital hasta la punta de la trompa, y un cuerpo de dos a tres metros de largo. Es un tamaño discreto si consideramos que su familia alcanzó dimensiones de ocho a diez metros, y si adicionalmente pensamos que el grupo de los ictiosaurios fue el más grande de los reptiles marinos, alcanzando los veintidos metros a finales del Triásico, hace doscientos millones de años”, comenta el becario del CONICET Lisandro Campos, primer autor del trabajo.

Desde el CONICET indican que más allá del hallazgo del material en sí, una de las particularidades del trabajo radica en el método utilizado para su estudio posterior. Valiéndose de tomografías computadas y utilizando un software especial, los expertos pudieron diferenciar digitalmente y con mucha precisión los huesos del sedimento adherido a ellos, para lograr identificar con exactitud cada estructura ósea.Además de reconstruir y modelar los huesos uno por uno, esa herramienta computacional nos permitió volver a articularlos entre sí para dar una aproximación a cómo estaban ubicados y de qué manera funcionaban cuando este animal vivía”, explica Campos.

Esta reconstrucción digital arrojó lo que para Campos es el punto fuerte” del estudio: entender la morfología de las fosas nasales.Presentan una estructura muy particular ya que está divida por un tabique óseo formado por dos huesos, uno nasal descendente y otro maxilar ascendente, resultando cada fosa con dos aberturas. Si bien no es una forma novedosa porque ya se la conoce en otros dos ejemplares hallados en Rusia y Australia, esos pertenecen el Cretácico, es decir son más nuevos, y en el caso de nuestro oftalmosaurio es la primera y única aparición de esa configuración en el Jurásico, lo que lo vuelve el más antiguo que se conoce en el mundo con estas características”.

Los expertos se propusieron estudiar qué implicaba para estos animales tener las fosas nasales divididas en dos partes.Para todos los organismos relacionados con hábitat de estrés osmótico, es decir espacios donde la regulación de agua en relación con los niveles de concentración de sales en el cuerpo es más compleja, se conocen mecanismos o estructuras para la expulsión del exceso de esas sales. En el caso de los reptiles marinos existe una estructura conocida como glándula de la sal. Es un órgano extrarenal que cumple la función de concentrar iones y sales, funciona como un riñón sin serlo, y aparece siempre en distintas zonas de la cabeza”, desarrolla Campos, y amplía: “Los ictiosaurios estaban sometidos a estas condiciones porque permanentemente ingerían agua, tanto a la hora de atrapar alimento, o porque éste –mayormente moluscos– ya tenía en su interior una cantidad de sal abundante”.

Los ictiosaurios fueron un grupo de reptiles que forman parte de lo que se considera el paradigma de adaptación al medio marino de los tetrápodos, es decir los vertebrados terrestres con dos pares de extremidades.

Según explica el experto, la expulsión de esas secreciones de la glándula de sal debe ser rápida debido a que se encuentra en grandes concentraciones. “La solución hiperconcentrada que generan las glándulas de la sal en varios reptiles, incluidos los ictiosaurios, se expulsa a través de las fosas nasales y de no eliminarlas en un tiempo muy corto pueden formarse cristales que obstruyen las vías respiratorias”.