Algunas de las sustancias que se pueden medir en las colillas de cigarrillos desechadas incluyen: nicotina, alquitrán, arsénico, plomo, e hidrocarburos poliaromáticos. Además, el 97% de los cigarrillos que se consumen hoy en día a nivel mundial tienen filtros compuestos de acetato de celulosa. Si se tiran al piso, cuando llueve son arrastradas a las alcantarillas y a las fuentes de agua de consumo humano.

La ley 3270 creó el “Programa de Concientización Sin Colillas” destinado a disminuir el impacto ambiental que produce la costumbre de arrojar estas en la vía pública neuquina.

“Neuquén es pionera en el país con la sanción de esta ley”, expresó la diputada Lorena Abdala, del Movimiento Popular Neuquino (MPN), y destacó “las alternativas sustentables que se pueden implementar con colillas recolectadas y reutilizadas, tales como abono, insecticidas, filtros para cañerías y mobiliario urbano”.

Abdala explicó que “una sola colilla de cigarrillo contamina hasta 50 litros de agua y tarda diez años en descomponerse, además de ser grandes causantes de focos de incendio”.

“La propuesta surgió del reclamo de una ciudadanía activa y una juventud que nos viene marcando el camino”, aseguró la legisladora neuquina, y recordó la vigencia de otras normas que apuntan en el mismo sentido como la eliminación del uso de bolsas de nylon en los supermercados y la prohibición de fumar en lugares cerrados.