La economía mundial sufre un período de turbulencias importante, que terminó en un “Lunes Negro”. ¿Qué interpretación hace de este fenómeno?
– La crisis mundial, que hoy sacude particularmente a varios países europeos y a Estados Unidos, amenaza con una nueva recesión generalizada. El retroceso en las tasas de crecimiento de las economías más desarrolladas y la incertidumbre reinante sobre su solvencia fiscal, repercuten en todo el planeta, se expande la sensación de pánico y se contagia la aversión al riesgo. Esto deriva en una caída brusca de los índices bursátiles y de las cotizaciones de materias primas como el petróleo, los metales, los commodities agrícolas, etcétera, en una estampida de los inversores en búsqueda de liquidez. El oro y algunos otros activos escapan a la corrida, por ser vistos como refugio de inversión a largo plazo en épocas de crisis.
– ¿Pero cómo podría afectar la crisis financiera global a los argentinos?
– Ningún país puede sentirse inmune. Argentina, a pesar de no estar exenta de soportar cimbronazos, especialmente por el impacto que podrían sufrir nuestros principales socios comerciales (China y Brasil), está menos expuesta que otros por su escasa utilización de financiamiento externo y porque sus ventas al exterior no corren riesgos de caídas drásticas. Las condiciones favorables que rigen para los productos de los complejos agroalimentarios, que constituyen nuestro principal rubro de exportaciones, nos brindan cierta tranquilidad al respecto.
– ¿Qué significa este nuevo cumpleaños de la Bolsa de Comercio de Rosario en términos de la extensa trayectoria que tiene en los agronegocios de nuestro país?
– Nuestra Bolsa, que este mes cumple 127 años de vida, sigue mostrándose como una entidad dinámica, que se adapta a las nuevas realidades y procura aportar, dentro de sus objetivos, iniciativas que permitan mejorar y facilitar el comercio en sus múltiples facetas. Enfrentamos un mundo ávido de alimentos. La urbanización, las mejoras en los ingresos de la población y los cambios en los hábitos de consumo que se vienen dando en los países emergentes, principalmente en el Asia, pero también en Africa, nos muestran un mercado mundial dispuesto a comprar todo lo que pueda ofrecérsele. Adicionalmente, en los últimos años se han producido mejoras sustanciales en los términos del intercambio a favor de los commodities y los agroalimentos.
– Y ahí, la Argentina puede aportar bastante…
– Todo ello nos hace ver que nuestro país está frente a una oportunidad inédita de desarrollo económico. Estamos en condiciones de aumentar no menos de un 50 por ciento la producción de agroalimentos, con sustentabilidad y con mayor incorporación de valor agregado. Sin embargo, eso sólo podrá concretarse en la medida que se logre estimular la inversión privada a través de políticas públicas propicias. Para ello, se impone terminar con las restricciones cuantitativas y cualitativas al comercio exterior de granos y subproductos, revisar el tratamiento impositivo y arancelario en el marco de una reforma tributaria integral, contar con una adecuada legislación que proteja la propiedad intelectual e incentive la investigación y la innovación.
– En 127 años ocurrieron muchos cambios tecnológicos que han modificado la forma de operar los negocios. Ahora no se hacen tantas operaciones en recinto, por ejemplo, y se opera en forma más virtual, por internet. ¿Verdad?
– Bueno, una forma de aggiornarnos en este tema ha sido la operatoria que propone el mercado de futuros, el Rofex, para tomar precios para los contratos a fijar. O sea, en vez de tomar el precio de pizarra, hacerlo con el mercado de futuros. Entonces, el Rofex desarrolló un sistema que le posibilita al productor operar vendiendo realmente, sin tener que poner diferencias o márgenes. Eso estamos tratando de difundir. Evidentemente, son costumbres que hay que ir cambiando y es necesario que se conozcan. Por eso para nosotros es tan importante el contacto con los productores y con los medios, para poder difundir estos mecanismos que vamos pensando para que realmente el mercado siga teniendo vigencia.
– ¿Se pueden caer los precios de los commodities agrícolas en el segundo semestre de 2011?
– Bueno, a nivel mundial los mercados se han refugiado en los commodities y hay una demanda intensa en algunos países del Asia y del mundo árabe. Eso hace que traccionen los precios para arriba, y posiblemente esa tendencia se sostenga unos años más. Hay quienes opinan que diez años más de mercados firmes vamos a tener. Creo que es una muy buena oportunidad para que la Argentina exprese todo el potencial que tiene, cosa que no estamos haciendo a fondo. Sería muy bueno que se brinden las condiciones para que esto se pueda dar.
– Sin ánimo de pedirle futurología, ¿diez años de precios estables para los commodities agrícolas son diez años de estabilidad económica para la Argentina?
– La estabilidad económica no depende sólo del precio de los commodities. O sea, es un conjunto de medidas referidas a cómo funciona el gasto público, o cómo se recauda. Yo tengo esperanza de que tras estas elecciones de octubre, sea cual sea el partido que gane, se tomen las medidas conducentes para que la Argentina pueda producir más y exportar más, y que eso llegue realmente a la sociedad. No solamente al grupo de operadores, sino a toda la comunidad. O sea, que se desarrolle  la actividad económica, que haya empleo para la gente, y que la gente pueda tener una vivienda, salud y trabajo dignos.
– ¿Qué medidas nos pueden ayudar a conseguir todo eso?
– Nosotros tenemos algunas propuestas que hemos hecho llegar, incluso, al nivel de Presidencia. Por ejemplo, en el tema de los subsidios, pensamos que hay que dirigirlos a quienes realmente los necesitan, y no a la demanda. O sea, cuando la demanda que va a procesar, recibe eso como un subsidio para su actividad industrial, eso no le llega ni al productor ni al consumidor. Y el consumidor está pagando la carne carísima, a pesar de todos los subsidios que se usaron, y el que compra pan también lo está pagando al precio de 9-10 pesos el kilo, cuando en realidad el objetivo era 2,50. Es decir, que el sistema en sí mismo de subsidiar a quienes demandan para industrializar y comercializar no anda. Hay que dar el subsidio direccionado estrictamente a quien de verdad lo necesita y tiene que cubrir con eso su capacidad de compra para la alimentación. Y dejar los sistemas y el marco de la producción libres, para que la gente pueda desarrollar todo su potencial de producción, con lo cual, con lo que nosotros hemos visto históricamente, a medida que aumenta la producción bajan los precios internos del producto, que es lo que realmente necesitamos. Una estabilidad de precios accesible para la gente que consume.
– ¿Cómo está funcionando la Bolsa en este momento?
– Si hablamos de mercado ganadero, está funcionando muy bien. Se ha expuesto como una buena referencia. El mercado de valores está creciendo, el mercado de futuros está creciendo. Hay una muy buena operatoria de peso contra dólar, de soja a futuro, de oro y de petróleo, que recién empezó hace poco, pero se está afirmando. Y en el mercado de granos, en realidad, es donde tenemos los mayores problemas. Los mercados de trigo y de maíz están intervenidos por el Gobierno y desde hace cinco años no están funcionando correctamente. El mercado de la soja funciona bastante bien, hay libertad para exportar y eso hace que el productor esté recibiendo prácticamente la capacidad teórica de pago.