Generalmente los partes de prensa acerca de animales silvestres en cautiverio son los que abundan, en este caso el ejemplo contrario lo dio un niño de 9 años con una gran conciencia ambiental quien halló una cachorra de puma y la llevó a un puesto del Programa Control Sanitario y Fiscal, perteneciente al Ministerio de Medio Ambiente, Campo y Producción. 

César Fares tiene 9 años y vive en Potrerillo, un pequeño pueblo de menos de 100 habitantes en San Luis, el medio rural es su realidad diaria. Mientras caminaba para su casa vió que algo se movía entre unos pastizales. Al acercarse comprobó que se trataba de una cachorra de puma. Enseguida llamó a su mamá y entre ambos la llevaron a su casa para darle cobijo y los cuidados básicos para que tuviera un lugar donde pasar la noche.

La intención del niño fue siempre llevarla a un refugio para que le dieran todos los cuidados y sobreviviera. A la mañana siguiente de hallar a la cachorra, su madre lo acompaño hasta un puesto que tiene un refugio para animales del Programa de Control Sanitario y Fiscal, que depende del Ministerio del Medio Ambiente. A este lugar llegó César y la pumita y allí hicieron los primeros estudios, además de darle alimento adecuado.

Con la cachorra en buen estado, en el puesto sanitario llamaron al Programa Biodiversidad y en ese momento iniciaron la gestión para trasladarla al Centro de Conservación de Vida Silvestre, que se encuentra en La Florida, un pequeño pueblo de 300 habitantes.

Luego de la revisación correspondiente a cargo de los veterinarios del lugar, se determinó que se trata de una hembra de 45 días aproximadamente, en estado sensorio normal, que no está herida y que se alimenta normalmente. Lamentablemente no podrá ser devuelta a su hábitat natural inmediatamente. Los pumas necesitan el aprendizaje de por lo menos dos años junto a su madre por lo que no se recomienda su liberación” explicó la titular del Programa Biodiversidad, Soledad Sallenave.

César se mostró contento de haber impulsado el rescate de la cachorra y su posterior resguardo en un lugar en el que recibirá todos los cuidados. Sallenave explicó que “en el Centro de Conservación, tendrá todos los cuidados necesarios ya que, sin su madre, no podrá adquirir los comportamientos esenciales para la vida en su hábitat natural como cazar, dónde refugiarse, cuáles presas puede atacar y cuáles no, entre otros hábitos que son fundamentales para su supervivencia