En el marco de las Olimpíadas de Robótica, Programación y Videojuegos celebradas en el Laboratorio Tecnológico de Uruguay, cientos de estudiantes de primaria y secundaria provenientes de todos los departamentos de dicho país diseñaron su versión más sustentable para una escuela teniendo en cuenta la tecnología con la que disponemos actualmente.

“Todo comenzó con la interrogante de por qué en los últimos años han aumentado los fenómenos meteorológicos. A partir de eso, estuvimos trabajando en las causas y consecuencias de la contaminación atmosférica”, explicó a la Agencia Efe una alumna de la Escuela 54 de Artigas y añadió que “luego estuvimos pensando con qué acciones podemos ayudar para no contaminar el ambiente y por eso creamos la escuela autosustentable”.

Las Olimpíadas de este año tuvieron como temática principal la celebración del año internacional de las legumbres y semillas, que la organización vinculó directamente con la idea de escuelas sustentables. 

A través de sus maquetas, los alumnos presentaron sus ideas para escuelas sustentables, que incluian por ejemplo techos de tierra y pasto, que funcionan como aislante térmico, y un sistema de alumbrado solar que se enciende a través de un sensor de oscuridad, o un sistema de riego automático que capta el agua de lluvia. Otros proyectos se centraron en la producción de legumbres.

Uno de los proyectos más interesantes pertenece a alumnos de sexto grado de la Escuela 17 de Artigas, quienes tomaron como eje de su proyecto las diferentes problemáticas que existen en torno a uno de los cultivos más populares de Uruguay, el de la soja transgénica.

“Empezamos trabajando con las células y pasamos a los transgénicos y nos parecía interesante este tema ya que vimos que casi el 100% de los cultivos en Uruguay son de soja transgénica. Al estudiarla vimos los problemas que tiene y pensamos que plantear las posible soluciones sería algo muy entretenido”, explicó una de las alumnas.

Una de las soluciones que plantearon consiste en un dron fumigador, para que los pilotos no tengan que estar en contacto con los agrotóxicos, y por otro lado, un sistema de alumbrado solar que alerte a los pobladores para que “sepan que en ese momento están fumigando y que puedan cerrar las ventanas de sus casas y de sus autos“.