-Estuvo dos años al frente del Ministerio agrario bonaerense. ¿Qué balance hace?
-Creemos haber puesto en valor todas las áreas de este Ministerio, que tiene mucha gestión y cumple muchas funciones que son de trabajo administrativo diario, pero también estratégico. A los técnicos les dimos muy buena formación y mucha experiencia, algo en lo que el Ministerio venía atrasado debido al conflicto con el campo.
-¿Cuáles fueron las principales realizaciones?
-Una de las primeras cosas que logramos fue reconocer efectivamente la situación diferencial que sufre el sudoeste de Buenos Aires. Si bien había una ley, nunca se había puesto en funcionamiento ni se le había asignado presupuesto.
-Una zona muy castigada por la sequía.
-Por supuesto. Enseguida le planteamos al gobernador sobre la herramienta y tomó conciencia rápidamente de que se trataba de una zona árida y semiárida para la que no bastaba una mera declaración legislativa. Había que asignarle presupuesto y empezar a trabajar.
-El Plan del Sudoeste fue un caballito de batalla suyo en la gestión.
-A nosotros nos tocó un período en el que nos hicieron críticas, porque aún no hay una participación formal y aceitada de todas las instituciones que la ley incluye. Pero lleva tiempo lograr coordinar intendentes, entidades. Escuchamos a todo el mundo, pero sabemos que los logros se van a ir viendo a mediano plazo.
-¿Qué pasó con la zona centro-oeste de la provincia?
-Es una zona típica triguera, en la que trabajamos mucho, en Necochea, en Tres Arroyos. En el peor momento de la crisis estuvimos en el puerto de Quequén con los productores y con los sindicatos también, porque todo estaba muerto. Y logramos un cupo especial de exportación, y se pudo dar preferencia a la salida de trigo del sector, si bien el tema no está definitivamente resuelto debido a una decisión política, que creemos acertada, del Gobierno Nacional, que es agregar valor en origen.
-Dicen los productores que faltan estímulos para procesar el trigo.
-Mirá, cuando el Estado decide limitar las exportaciones del trigo se debe a su voluntad de llevar adelante una política de agregado de valor. O sea, no nos resignamos desde la provincia de Buenos Aires, acompañando al Gobierno Nacional, a ser exportadores de granos, sino que queremos exportar aceites y otros derivados, dar otro escalón más en la cadena.  Vemos, por ejemplo, que se empiezan a radicar fábricas de pastas para exportar al exterior.
-Pero los productores mucho no lo entienden. Mire que, sobre todo los más chicos, están bastante enojados con el trigo.
-Está bien, porque por ahí habría que corregir algo. Pero lo mismo pasa con la soja, con el maíz. La idea es exportar proteínas, carne, porque esto genera una mayor entrada de divisas, mucho más trabajo, más agregado de valor. Hay que saber entender esto y que en este período, hasta que la Argentina demande fuertemente y con mejor precio el trigo, el productor chico está sufriendo dificultades que hay que corregir con créditos o con compensaciones.
-O hasta que se tenga que dedicar a otra cosa…
-Algo que nos está dando resultado es trabajar con las producciones alternativas. En el Sudoeste hay muchas que eran inimaginables para la provincia de Buenos Aires. Como la industria vitivinícola, que es incipiente. Hay industria olivícola. Los olivares de Dorrego, que producen los mejores aceites de la Argentina, ya reconocidos. Acompañamos este trabajo con un proyecto de ley de suelos que va a ser de vanguardia en la provincia.
-¿Y en ganadería?
-Cuando vimos los problemas que tenemos con la carne, nos abocamos a hacer un plan ganadero para ser más eficientes en la producción. Vimos que, de la misma forma que el agricultor masivamente aplica toda la tecnología disponible, el ganadero no lo hace. Sólo los grandes productores y las grandes cabañas, pero no la gran mayoría. Por eso queremos que todo el mundo vacune, que trabaje con genética, que haga diagnóstico, y ese es nuestro plan, que hoy tiene más de cinco mil productores inscriptos, el mayor número en toda la historia del Ministerio. Estamos trabajando, con muy buena acogida, en el interior. Y esto va a quedar, me parece, marcado.
-Pero hay crisis bovina.
-Si bien hubo una reducción de stock, que a mi criterio tiene que ver con la gran sequía que tuvimos hace dos años, tenemos un precio que ha superado la expectativa del productor ganadero, y que el Estado no tocó, sino que está dejando. Paralelamente a esto, se da el crecimiento de la avicultura, que en los últimos años ha crecido en un 45 por ciento en el consumo anual de kilos por habitante. Esto hace que tengamos saldo exportable en ganadería y no tengamos que salir a corregir el precio vacuno. Pero, fundamentalmente, la otra pata, sobre la que tenemos que trabajar y es lo que se viene, es la producción porcina.
-Ya lo anunciaron: “Cerdos para Todos”.
-Nosotros consumimos siete kilos, siete kilos y medio, por habitante, por año. Brasil está en 35 kilos, y el promedio en el mundo es 30. Brasil es el segundo exportador mundial, requiriendo, además, materia prima de la Argentina, como el maíz. Estuvimos en Brasil, viendo todos los tipos de producciones que hay, y el gran desafío, por la gran rentabilidad, y porque cierra por todos lados, es la actividad porcina. Cierra porque tenemos la materia prima, tenemos el maíz a un buen precio, el precio del cerdo es bueno, la industria frigorífica de cerdos demanda mucho más que lo que produce la Argentina, las carnicerías empiezan a ofrecer carnes frescas de cerdo y no pueden abastecer la demanda, y además la carne de cerdo descomprime la demanda que hay sobre la bovina, que podemos exportar mucho más.
-Por eso bajó el consumo de carne vacuna.
-Exacto. ¿Y quién lo absorbió? La avicultura. Pero hay un espacio para que crezca la actividad porcina. En la provincia hay unos 20 mil productores. Sobre ellos estamos trabajando con cursos de capacitación, con la implementación de cinco centros de inseminación artificial para proveer genética, que nos falta entre los productores chicos. Estamos además zonificando la provincia para producción intensiva, que en nuestro territorio es creciente. El gobernador nos ha pedido que se brinden a estos emprendimientos los mismos beneficios que a la actividad industrial, por el trabajo que generan. Nosotros tenemos que apoyar a los productores chicos y fomentar el asociativismo. En Salto, por ejemplo, hemos logrado armar una cooperativa, igual que en Chascomús y que en otros lugares.
-Los productores reclaman infraestructura.
-La provincia tiene un consorcio mixto de riego, entre productores y el Estado, que es el Corfo, en Pedro Luro, de 150 mil hectáreas. Acabamos de hacer nuestra primera licitación de obra con el Prosap (N. de la R.: Programa de Servicios Agrícolas Provinciales, administrado por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación), para la optimización de riego,  licitación de nuevos puentes y nuevas tomas, que va a permitir regar 50 mil hectáreas más. En esta zona, que es árida o semiárida, el riego tiene un rendimiento y una rentabilidad similar al de la zona núcleo, en Pergamino. Este es el comienzo de un gran trabajo de infraestructura rural que estamos haciendo con el Prosap, como ocurrirá con la infraestructura eléctrica del interior, o la electrificación rural de la ruta 29.
-Suena ambicioso.
-También acabamos de articular la Superintendencia de la Policía Rural. A todas nuestras escuelas agropecuarias, les damos todos los materiales didácticos necesarios para trabajar. Impulsamos un proyecto de actualización de agroquímicos, del que participaron todos los sectores, para un uso sustentable y racional. Y está la reconversión productiva del noroeste de la provincia, San Pedro, Baradero, Mercedes, más la puesta en valor de las 12 chacras experimentales mediante la creación del ITAP, el Instituto de Tecnología Agrícola Provincial, que será como un INTA bonaerense.
-Bueno, veo que va a poder apuntalar todo esto cuando asuma en la Legislatura.
-Claro, siempre y cuando me toque ir a la Legislatura.
-No me diga que es candidato wwwimonial.
-No soy wwwimonial, soy candidato, porque termina la gestión. Si bien confiamos que el gobernador Daniel Scioli, con la fórmula Scioli-Mariotto, va a triunfar en la provincia de Buenos Aires, no podemos decir que nos vamos a quedar. Además, el gobernador debe disponer de las renuncias de todo su gabinete, para hacer todos los cambios que desee. Si el gobernador decide que lo acompañe acá, así será. Yo estaré donde me ponga el gobernador. O la señora Presidenta. Donde mejor pueda servir al proyecto.
-¿Y si pudiese elegir? ¿Se va a la Legislatura o se queda en el Ministerio?
-Y… Yo soy más ejecutivo.