Galería de Fotos: Juan Carlos Casas

 

Osvaldo “El Gordo” Aranguiz se crió en las islas del delta del Paraná. Su padre tenía campo entonces él está vinculado a la ganadería de isla de toda la vida. El hombre es el encargado de una estancia que tiene unas 8 mil cabezas y además maneja unas 4 mil propias.

 

Estos animales viven en islas entre Esquina (Corrientes) y La Paz (Entre Ríos), márgen derecha del Paraná, sobre la provincia de Santa Fe.

El Federal viajó hace unos meses junto a Aranguiz para conocer la apasionante vida de los gauchos de río. VIDEO

Aranguiz es un referente de la actividad. Hoy comenta que la creciente actual fue inesperada, que nadie la esperaba. “Lo normal son las crecientes de otoño o verano. Además fue atípica porque nunca había visto subir el río a esa velocidad”.

Explica que el pronóstico indicaba que “el agua los iba a pasar por encima”. Sin embargo, “por suerte no llegó a tanto”, comenta. “Tuvimos que llevar la mitad de la hacienda al continente”. Para ello pasaron una semana entera arriba de las balsas-chatas. Para dar una idea, un viaje desde la isla al continente ida y vuelta con la embarcación les lleva 8 horas. “Son los gajes del oficio”, agrega tranquilo.

“Hoy estamos muy atentos a los pronósticos y rezamos para que no llueva. Vemos el día a día”. En esta época es cuando, en tiempos normales, comenzarían a ingresar hacienda nueva a la isla. Por supuesto, ese ciclo se vio interrumpido. “Ojalá que la primavera venga rápido para empezar a recuperarnos”.

Los problemas para los ganaderos de isla se multiplican: en el continente no hay campos para arrendar y el alimento como los rollos es “casi impagable”. Los ganaderos improvisan feedlots “a la fuerza”.

En la isla en esta época no crece nada de pasto: la hacienda se apila y ni siquiera se mete al agua para comer por el frío.

Aranguiz confía en que en unos 40/50 días pueda volver a llevar la hacienda a la isla. “Vamos a ir metiendo de a poco porque va a haber poca comida y además se va a complicar el engorde de verano”.