El país vive momentos duros, pero la inventiva y solidaridad de quienes vivimos en este territorio se hacen ver en todos los rincones del mapa nacional. La Casa del Niño y la Familia “San Martín de Porres” de Gualeguaychú tuvo una buena idea: canjea monitores que donaron los vecinos por alimentos para dar de comer a más de cuarenta personas, muchas de ellas madres con sus hijos que están situación de calle.

Lo que hacemos es entregarle un monitor usado a las personas que colaboren con unos tres kilos de carne“, comentó a la prensa Mabel Benítez, titular de la Institución, quien trabaja con la ayuda de voluntarias. El objetivo primario es básico y fundamental: darles comida a los que no tienen acceso a ella. La idea del trueque surgió a través de una publicación en Facebook, “dió un resultado enorme”, aseguró.

“En un principio, la urgencia era brindar un almuerzo a familias que atravesaban momentos de dificultad, pero hoy las funciones y responsabilidades son muchas más. No es que sólo los alimentamos: también nos ocupamos de la salud y de la educación porque todo va con todo. Se da de comer a unas cuarenta personas en total, lo que representa un costo importante”, detalló Benitez.

La realidad del Hogar, que fue fundado en el año 2002, demuestra cómo con tan poco es posible hacer tanto. Recibe un subsidio mensual de $2.000 que deben alcanzar para mantenerlo con todos los gastos. El trabajo que hacen es elogiable.

“Nuestro objetivo es generar en la gente las armas necesarias para que puedan defenderse por sí solos y darles medianamente una educación. Tenemos una biblioteca, talleres y una fábrica de juguetes de madera, yoga, recreación, tejidos y costura, y reciclado. Las mujeres que vienen son aquellas que han quedado solas, sin pareja, con hijos y no tiene dónde recurrir”, explica Benitez.

El Hogar, para poder abrir todos los días, recibe la ayuda de quince voluntarias. Pero la alimentación, saben, es una urgencia primaria que atienen pero quieren apuntar a los hijos de las mujeres. “Queremos que los jóvenes aprenden un oficio, darles algo para que sean alguien en la vida, inculcarles valores y que sean solidarios y encuentren un trabajo”.