Profesionales de salud del Hospital de Rehabilitación Manuel Rocca de la ciudad de Buenos Aires se contactaron con el Instituto de Ingeniería Biomédica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (FIUBA) para pedirles el desarrollo de un sensor que pueda indicar si los pacientes que sufrieron un accidente cerebrovascular (ACV) estaban apoyando bien el talón, dado que estos tienden a descargar el peso del cuerpo sólo en la punta del pie, lo cual dificulta la marcha.

Un equipo de investigadores tomó el desafío y pensaron lo siguiente: si una persona tiene afectada su capacidad motora y sensorial, y no logra sentir si está descargando su peso en uno o ambos miembros inferiores, lo que hay que hacer es generar un estímulo externo que le indique cuándo lo está haciendo. Entonces, decidieron aplicar una técnica conocida como biofeedback que, en este caso, consiste en generar ese estímulo artificial a través de un sonido.

“Lo que hace el dispositivo es sensar la presión con que la persona está pisando, procesar la información electrónicamente y generar un sonido para que la persona perciba el grado de descarga de su peso en función de cómo ese sonido va variando”, cuenta a TSS el ingeniero Jorge Mazzeo, investigador de la FIUBA y director del proyecto. Cuando tuvieron listo el primer prototipo, lo probaron en pacientes del Hospital Rocca. “Los médicos quedaron sorprendidos por el cambio que producía este tipo de estímulo auditivo. Además, el primer trabajo que publicamos, en 2007, fue uno de los primeros a nivel mundial en los que se aplicaba la técnica de biofeedback al caso de un ACV”, destaca.

Ese trabajo estudiaba el caso de una paciente que estuvo varios meses internada en el hospital sin presentar mejoría. Los médicos no querían darle el alta porque no podía valerse por sí misma, pero ya no sabían qué tratamiento probar. Fue, entonces, que se contactaron con los investigadores de la FIUBA y decidieron probar el dispositivo de biofeedback. “En la segunda sesión, se notó una diferencia importante. Y, a los tres meses, la persona se fue caminando”, enfatiza.

Mazzeo explica que se enfocaron en esta línea de investigación porque el ACV es la segunda causa de muerte en la región y en el mundo, y aporta un detalle clave: “El 80 % de los ACV ocurre en países en vías de desarrollo. Por eso, queremos avanzar hacia una técnica mejor, pero también nos parece fundamental hacerlo desde la región en la que hay mayor incidencia”. Además, indica que, durante la semana posterior al episodio clínico, el 67 % de las personas no posee capacidad de locomoción. El resto, en cambio, pueden moverse, pero con una velocidad reducida, lo que afecta la calidad de vida de la persona, así como la de su entorno familiar y social.

Además del equipo de la FIUBA, la investigación tiene otras dos patas fundamentales: la fisiológica, desarrollada por un equipo del Laboratorio de Fisiología de la Acción, de la Facultad de Medicina de la UBA y dirigido por la doctora en Psicología Experimental y Neurociencias Valeria Della Maggiore; y la médica, llevada a cabo por profesionales del Hospital Israelita Albert Einstein, de San Pablo, Brasil.

El dispositivo es un aparato similar a un reproductor MP3 con auriculares. Es fácil de transportar, ya que mide cinco por siete centímetros y se puede colgar de un cinturón. De un extremo, sale un cable que termina en los sensores ubicados en los pies. El dispositivo se comunica de manera inalámbrica con una computadora estándar, que recibe la información del paciente mientras este realiza los ejercicios de rehabilitación.

Una vez que recolecta los datos, el sistema le indica al paciente –que tiene los auriculares puestos– qué partes del pie apoya en cada momento y con qué grado de apoyo, a través de los diferentes sonidos. Se retroalimenta de esta manera la comunicación entre paciente, dispositivo y computadora, pero que también incluye a dos componentes esenciales del circuito: el médico que supervisa y el investigador que estudia permanentemente el funcionamiento del aparato, para corregirlo y mejorarlo.