Se trata de un motor generador conectado a una red que llega a los 500 kilovatios (kW), es decir, medio mega. Podría alimentar de energía a una industria o a un pueblo de hasta 3.000 viviendas si llegara a los dos megas.

El ingeniero Martín Rearte, jefe de energías renovables del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y creador de la primera planta argentina que se alimentó de energía producida por madera, indicó que “también se puede generar electricidad con cáscaras de semillas de girasol, arroz o maní y abastecer un pueblo pequeño“.

La fábrica situada en Las Junturas funciona gracias a un “proceso termo-químico que se le hace al maní para producir un gas combustible, que se utiliza en un motor generador conectado a una red“. “Es un proyecto de 500 kilovatios (kW), es decir, medio mega. Podría alimentar de energía a una industria o a un pueblo de hasta 3.000 viviendas si llegara a los dos megas“, graficó Rearte.

La biomasa puede ser generada con residuos forestales, leñosos o urbanos, cáscaras de girasol, arroz, residuos de caña de azúcar en Tucumán, carozos de durazno o aceituna en Mendoza o rastrojos de trigo en Buenos Aires“, aseguró el especialista.

Recordó que hace unos años se había proyectado instalar una planta similar en Capital Federal utilizando residuos de la poda de árboles como biomasa, “pero por un tema de legislación no se logró.

Según el ingeniero, la ventaja de utilizar esos tipos de “combustibles” es que “se genera energía gestionable que no depende del clima, como pasa con la solar o eólica”.

Las Junturas se encuentra cercano a Ticino, el pueblo cordobés que gracias a su energía renovable generada también a través de la cáscara del maní, durante el ya histórico apagón del domingo 16 de junio se aisló del sistema interconectado y generó su propia energía.