La torta de naranjas es una ricura. El mate ni hablar. El atardecer cae lento en Gualeguaychú y entre mate y charla, Rodolfo Cassarino se pone de pie y esto sólo alcanza para que toda una majada se acerque alerta hasta el parque que rodea a la casa principal de la chacra que tienen junto con Poppy desde hace quince años junto al río Uruguay, en Gualeguaychú, Entre Ríos. Obedientes y atentas, como adiestradas, las cerca de 40 ovejas se acercan y rodean a su dueño. Rodolfo es uruguayo y de larga tradición en el campo, al igual que su compañera Poppy, de familia de Concordia, entrerriana, y por eso, esto del aire libre, los animales y las plantas, lo llevan en la sangre y con simpleza.
Rodolfo pudo comprobar que la cría de ovejas es la alternativa de producción en una zona como la que habitan. Trabaja con las veinte hectáreas que adquirieron en 1993 y que pertenecían a un antiguo criadero de cerdos. El trabajo fue arduo, pero con esfuerzo durante todo este tiempo lograron acomodarse a la vida de campo y emprender el proyecto productivo ovino al mismo tiempo que conformar una opción de turismo rural en pleno Gualeguaychú. Más con la raza que trabaja, Pampinta, creada en los años 70 por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de La Pampa, lo cual explica su nombre, Esta raza fue diseñada para que responda a la escasez de agua, que produzca buena lana entrefina, buena carne y leche. Para este cabañero, no es novedad el rinde de estas ovejas. Ya tuvo en su campo partos triples y cuádruples y espera para julio próximo otra vuelta de nacimientos múltiples. Encima, en el mejor momento, porque se combina con las vacaciones de invierno y muchas familias eligen disfrutar del aire de campo en este lugar.
En cuanto a la raza, Rodolfo ha trabajado en la cruza con Texel, traída desde la otra orilla. La idea es perfeccionar la lana y el productor brega para que los vecinos que tienen campos ociosos copien la idea, pero todo está muy verde. Para Rodolfo, que siempre estuvo en contacto con el campo, se genera trabajo y se amplían las posibilidades productivas. Cree que faltaría fomentar el consumo de carne ovina, porcina y aviar, frente a la situación actual de la carne vacuna. Pero está concentrado en su trabajo, que alcanza a cubrir los requerimientos del campo. El cordero al asador, la cazuela de cordero son especialidades que se comparten con los visitantes. Entre los caballos se destaca una curiosidad: un petiso de la raza Shetland de la tropilla que mantiene desde los años 60 el vecino, Donald Jacobs. Entre el pan casero y las comidas recién hechas, Poppy sabe que la frescura de los alimentos son el eje en las buenas preparaciones. Con la leche recién ordeñada elabora la manteca casera, la crema y el dulce de leche. Otro de los placeres de estar aquí. Mientras que los frutales, en especial ciruelas y duraznos, son para los dulces del desayuno y la hora del té. Este año también añadió higos en almíbar y en dulce. Un manjar.