En una misa que comenzó en mapundungun, el Papa Francisco ofreció este servicio para miles de pobladores de la tumultuosa región de la Araucanía, en Chile. Participaron de la ceremonia grupos de mapuches chilenos y argentinos, ante ellos el Sumo Pontífice les pidió que abandonen la violencia porque “termina volviendo mentirosa la causa más justa, tienen que practicar una política para la paz”.

No se puede pedir reconocimiento aniquilando al otro, porque esto lo único que despierta es mayor violencia y división. La violencia llama a la violencia, la destrucción aumenta la fractura y separación“, aconsejó Francisco ante alrededor de 150.000 personas en Temuco. Su visita al sur chileno estuvo teñida de actos de violencia, ataques a iglesias católicas y pintadas en contra de la visita del Papa.

Las actitudes violentas son como lava de volcán que todo arrasa, todo quema, dejando a su paso sólo esterilidad y desolación“, comenzó su homilía en la “Misa por el progreso de los pueblos”. La ceremonia se inició con palabras en mapundungun, la lengua mapuche, allí Francisco saludó de manera especial al pueblo mapuche, pero también a los demás pueblos originarios de la región, el rapanui (de la Isla de Pascua), aymara, quechua y atacameños.


Almuerzo del Papa junto a representantes de pueblos originarios en Temuco.

“Es necesario buscar el camino de la no violencia activa, como un estilo de política de paz. Busquemos, y no nos cansemos de buscar el diálogo para la unidad. Por eso decimos con fuerza: Señor, haznos artesanos de unidad“. Luego de la misa, el Papa almorzó con once habitantes de la Araucanía, entre este grupo estaba presente Juan Namuncurá, descendiente del beato argentino. Entre los invitados estaban ocho mapuches, una mujer víctima de violencia rural, un colono de una familia suiza-alemana y un inmigrante que llegó hace pocos días a la región, oriundo de Haití.

“En primer lugar, debemos estar atentos a la elaboración de ‘bellos’ acuerdos que nunca llegan a concretarse. Bonitas palabras, planes acabados, y necesarios, pero que al no volverse concretos terminan borrando con el codo, lo escrito con la mano. Esto también es violencia, porque frustra la esperanza”, consideró Francisco. “En segundo lugar, es imprescindible defender que una cultura del reconocimiento mutuo no puede construirse en base a la violencia y destrucción que termina cobrándose vidas humanas“, concluyó.

Las palabras de Francisco fueron atentamente oídas, en todo momento elaboró un mensaje de unidad. “Necesitamos de la riqueza que cada pueblo tenga para aportar, y dejar de lado la lógica de creer que existen culturas superiores o inferiores. La riqueza de una tierra nace precisamente de que cada parte se anime a compartir su sabiduría con los demás. No es ni será una uniformidad asfixiante que nace normalmente del predominio y la fuerza del más fuerte, ni tampoco una separación que no reconozca la bondad de los demás”, puntualizó el Papa.

De la multitudinaria misa estuvieron presentes una comitiva de organizaciones sociales argentinas que incluyó al Movimiento Evita, Barrios de Pie, y la Corriente de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP).