La iniciativa, elaborada por el intendente Julio Garro y aprobada en la última sesión del Concejo Deliberante, busca “aliviar el funcionamiento del sistema de desagües pluviales a escala urbana y suburbana y compensar la reducción de la absorción del suelo producto de la impermeabilización del mismo”, según un comunicado del municipio.

“Esta medida se enmarca en los lineamientos de ciudad sostenible y resiliente dispuestos por el Plan Estratégico 2030, explicó la secretaria de Planeamiento Urbano de la Comuna, María Botta, y precisó que los reservorios permitirán retener grandes cantidades de agua y drenarla progresiva y ordenadamente cuando pare de llover.

“El objetivo es que estos reservorios contengan el agua mientras llueve y que, una vez superada su capacidad de almacenamiento y/o finalizada la lluvia, puedan desaguar en la vía pública en forma gradual, mediante un equipo de bombeo o por gravedad, describió Botta.

Detalló que “los reservorios que tengan más de un metro de profundidad, deberán contar con un cerramiento o vallado de seguridad para evitar riesgos”.

Vale mencionar un reciente informe elaborado por la Dirección de Hidrometeorología de la Municipalidad de La Plata tras las últimas lluvias, que precisa que “los máximos valores se registraron en Plaza Olazábal (Casco Urbano), con 209.9 mm, lo que representa un 90% más que el valor habitual para el mes de octubre”. Recordemos la inundación que esta ciudad, capital bonaerense, sufrió en 2013.

La medida alcanza también a los invernaderos instalados en la zona frutihortícola de la ciudad y a aquellas edificaciones nuevas; mientras que las obras ya construidas contarán con un año para incorporar el reservorio establecido por la norma.

Se aclaró que la medida no aplica para parcelas inferiores a 300m2; como así tampoco para edificios o predios emplazados en el eje fundacional de la ciudad.