Por Eduardo Febres

Fotos Facundo Manoukian

 

Maracuyá, arándano, mango, papaya, melón, banana con ananá, papaya con maracuyá; la lista de jugos y combinaciones posibles sigue unos cuantos renglones más. Para quien brega por mantener una alimentación sana y está acostumbrado a esa variedad posible de bebidas, le queda corto el clásico licuado o exprimido porteño.

Al menos eso fue lo que les pasó a Juan Pablo Dulanto y César Peña Fiel, quienes después de vivir en Estados Unidos y Perú, respectivamente, en Buenos Aires no se dieron abasto con la paleta de jugos naturales disponibles. Y allí vieron ahí una oportunidad. Así surgieron Puravida Juice Bar y Perú Deli, dos emprendimientos que han apostado a ampliar el paladar de los porteños a la hora de saciar la sed. La misma que vio Pedro Lambertini, cuando sumó al menú de Natural Deli once variedades de jugos, para ofrecer a quienes, no queriendo consumir químicos, tampoco quieren restringirse al agua mineral y la limonada.

Popular

Vitamina en Brasil, batido en Venezuela, batida en Puerto Rico, agua fresca en México, hechos con leche o agua, en muchos países, pedir un jugo de casi cualquier cosa que brote de la tierra, no tiene nada de exótico: se beben en cafés, en la calle, en el mercado libre. Son parte de la cultura popular.

“Usté va al mercado en Perú –cuenta Rosa Araceli Torres, encargada de Perú Deli– y por poco dinero compra un montón de frutas, de mucha variedad, por eso tomamos todo de fruta natural; y eso es lo que queremos transmitir acá en Argentina”. Por eso, en Perú Deli venden jugo de maracuyá, mango, papaya, melón y “todas las frutas que encontremos en el Mercado Central”.

Algunos clientes prefieren las especialidades de la casa, como naranja de los Andes (naranja con quinoa y zanahoria), o lassi patagónico, (leche evaporada, yogur, arándanos y miel pura de campo), y otros prefieren probar cada vez un sabor o una combinación diferente.

Sin embargo, Torres reconoce que los mejores clientes son extranjeros: o turistas norteamericanos y brasileros, o estudiantes e inmigrantes, sobre todo colombianos. Los argentinos apenas “se van atreviendo, poco a poco”.

Nutritivo

¿Y cómo convencer a la gente de que tomarse en jugo cuanta fruta se consiga no es raro sino sano? En Puravida Juice Bar y Natural Deli se encargan de señalar en el menú qué propiedades tiene cada jugo y sus distintas combinaciones (algo que en un mercado libre peruano o colombiano sí que resultaría verdaderamente exótico).

El dueño de Puravida, Pablo Dulanto, comenzó a trabajar primero con recetas caseras, pero luego se sumó la nutricionista Mariela Cornejo, que hizo el trabajo de desglosar para qué sirve cada mezcla de frutas, y potenciar las propiedades de los jugos con el empleo de los llamados superalimentos: el goji y el maca, por ejemplo, que, en palabras de Cornejo, “en muy bajas dosis, proporcionan lo que necesitamos en grandes dosis de otros alimentos”.

Así surgen los shots, como el weathgrass shot o el anti flu shot que son “pequeñas porciones de superalimentos que proporcionan distintos beneficios”. Y también preparados como el saca resaca (“una mezcla de jugos con propiedades diuréticas y desintoxicantes que ayuda a eliminar las toxinas generadas por el consumo de alcohol”.
Hay bebidas energizantes, como el pura fuerza (ananá, pera, frutos rojos y naranja), proteínicas, como el súper proteina (leche descremada, banana, arándanos, miel, maca y polvo de proteína) y hasta con propiedades afrodisíacas, como el agua fresca de hibiscus, aunque esto, quizá por pudor, no lo señalan en el menú.

Es quizá esta forma un tanto pedagógica de ofrecer los jugos lo que los ha ayudado a cosechar un público variado. Cornejo cuenta que han hecho encuestas, y son personas de entre 15 y 45 años, de ambos sexos, oficinistas, deportistas, y gente de distintas procedencias los que pasan a diario por el juice bar en microcentro. Los sábados, claro está, no faltan los que van a buscar su saca resaca.

Natural

“El de los porteños es un paladar que si bien tiene un montón de cosas por descubrir es muy curioso, y si hay algo nuevo les gusta probarlo”, asegura Pedro Lambertini, quien incorporó al menú de Natural Deli unas once variedades de jugos. También asesorados por una nutricionista, Natalia Bruchilari, la carta de jugos es más directa en su persuación: ¿por qué consumirlos? se lee en la parte superior, y detallan las propiedades, incluso de los jugos de una sola fruta o verdura.

Así, antes de pedir un jugo de arándano, los comensales leen que potencia el sistema inmunológico, tiene propiedades antibióticas y es desinflamatorio; que la espinaca mejora la respuesta inmunitaria y protege la salud ocular, o que la manzana previene el envejecimiento celular.

Como en Perú Deli, acá observan que son los extranjeros quienes menos arrugan las cejas antes de pedir las más inesperadas variedades de jugo. Igual asegura que la gente “prueba de todo”. Cuenta que a veces una mesa de seis pide cada uno un jugo diferente, y de lejos se ve la variedad de colores.

La máquina extractora de jugos –que saca puro el líquido de cualquier fruta o verdura o especia– amplía la paleta de colores, sabores y propiedades, con que no dejan de experimentar. Así se obtiene un despertador, con manzana, naranja, limón, apio y menta; un alerta, con pepino, menta y manzana verde; o un carotenos, con zanahoria, manzana, naranja y jengibre, que es “el clásico”, el que “nunca se saca de la carta”.

El menú cambia, en parte, dependiendo de la estación: “la ciruela dura un mes en el mercado y gracias; el durazno dura más: está cinco meses tranquilo, y en invierno hacemos más hincapie en los cítricos, en verduras, en los vegelates”. También rige el cambio de carta la apuesta por la variedad. A Lambertini le gusta desafiar el paladar porteño, y experimentar las posibilidades de combinación.  “Tensamos la prueba par ver hasta dónde llega la gente”, asegura. Es difícil saber hasta dónde está el límite, o si algún día venderán en Once jugo de remolacha con zanahoria y naranja. Sin embargo, respecto al jugo de rana peruano, Rosa Araceli Torres se hace una idea. “Por lo menos medio siglo, digo yo”, dice entre risas.

Algunos superalimentos

– Las cerezas o bayas goji son originarias del himalaya, ricas en hidratos de carbono, proteínas y fibra. Tienen propiedades antioxidantes.

– La maca es de origen andino. Es un fuerte energizante, debido al aporte de hidratos de carbono, y contiene en grandes cantidades de hierro, potasio, calcio, magnesio y zinc. Ayuda a mejorar la función muscular y la recuperación después del esfuerzo. Ha sido utilizada en la antigüedad por los indígenas de la región andina para mejorar la función sexual y la fertilidad de las mujeres, debido a su contenido de aminoácidos esenciales

– La espirulina es un alga con alto contenido de vitaminas a y b, y ayuda a sobrellevar el estrés.