Brasil y la Argentina lideraron en los últimos años las inversiones de las multinacionales para el procesamiento de soja, pero ahora entró un nuevo jugador al negocio, ya que Paraguay viene creciendo sostenidamente (con una producción que ya toca las 8 millones de toneladas) y las traders ya comenzaron a anunciar la instalación de plantas de crushing. El asesor agropecuario de Control Unión, Carlos Chiavarini, detalló: “El cultivo de soja estaba concentrado sobre el río Paraná, pero los últimos dos años avanzó hacia el río
Paraguay. La producción ya está en ocho millones de toneladas y este crecimiento viene de la mano del incremento de las áreas, además de las mejora en el paquete tecnológico”. Así es que en lo que respecta a la industrialización del cultivo de soja actualmente Cargill ya tiene una planta en Mina Guazú, que procesa 3.000 toneladas/día, y es la más importante en su rubro, pero otras empresas ya están planificando sus futuros emprendimientos. Así es que en el caso de ADM anunció el desembolso de u$s16 millones para procesar 3.000 toneladas de soja por día. Esta planta estará ubicada sobre el río Paraguay cerca de la localidad de San Antonio. Incluso se estima que las obras de construcción comiencen en el corto plazo. A este proyecto hay que sumarle el que llevarán adelante y en asociación Bunge y Dreyfus, ubicado en Mina Guazú (localidad cercana a Ciudad del Este), que también procesará alrededor de 3.000 toneladas por día. La inversión rondaría los $120 millones, pero no sólo estará destinada al procesamiento de soja sino que además se instalarían silos y se construiría una terminal portuaria. Por último, queda el desembolso de un grupo inversor paraguayo que también planea instalar otra fábrica de dimensiones similares a las anteriores. En este contexto ya se estima un crecimiento de la industria en el PBI paraguayo, que en 2010 tuvo una participación del 12 por ciento, y se cree que en el corto plazo podría llegar hasta el 25 por ciento. Sin lugar a dudas 2012 será el año de la consolidación de la agroindustria paraguaya; ahora sólo resta esperar que el clima de negocios sea el adecuado para que estos proyectos comiencen a ejecutarse