A partir de esta semana el acuífero guaraní estará más protegido. El municipio de la ciudad de Paraná aprobó una ordenanza que dispone que se prohíbe en todo el ejido municipal el tránsito y deposición de desechos de la industria petrolera y de materiales radioactivos destinados a dicha actividad. 

Lo más importante de esta ordenanza es que también restringe el tránsito de vehículos, maquinarias, equipos, sustancias y materiales que tegan como fin la búsqueda y extracción de hidrocarburos en forma no tradicional, es decir, por fracking. 

“Es un tema en el que venimos trabajando desde hace mucho tiempo y cuya promulgación nos pone muy contentos porque es el fruto de una larga lucha“, dijo Jorge Signorelli, miembro de la Asamblea ambientalista Paraná Libre de Fracking. Aunque el sueño mayor, al que esperar llegar pronto es que toda la provincia está libre de fraking. La Asamblea ya tiene presentado en el cuerpo legislativo provincial un proyecto para tal fin.

Pero como todas las minutas o normas que intentan frenar la explotación petrolera, tienen una letra chica a la que hay que estar muy atentos y es generalmente por donde se introducen los deseos de las empresas. Esta ordenanza tiene un artículo cuestionado por los ecologistas. “Se van a abrir las puertas al fracking en lugar de impedir la práctica”. Los ambientalistas cuestionan un artículo del proyecto que “prohíbe el fracking hasta que se compruebe científicamente que no contamina

“Esto habilita a alguna empresa a que cuando quiera venir para iniciar una explotación mediante fracking presente un estudio que diga que no tiene consecuencias y poder avanzar”, comentó Jorge Signorelli. 

La fracturación hidráulica se realiza en un pozo previamente construido, entubado y cementado, que puede ser vertical u horizontal. La técnica consiste en generar uno o varios canales de elevada permeabilidad a través de la inyección de agua a alta presión, de modo que supere la resistencia de la roca y que abra una fractura controlada en el fondo de pozo, para obtener de esta forma el hidrocarburo. El tema ambiental radica que al agua se le agregan elementos químicos que contaminan las napas por donde pasa.

El fracking ya está prohibido por ordenanza en 36 localidades entrerrianas, pero a nivel provincial aún no se ha tomado ninguna desición. El problema en Entre Ríos radica en que debajo de la provincia se halla el acuífero guaraní, una de las reservas de agua dulce más grandes y preciadas del planeta. A esto se le suma que desde hace algunas décadas muchos estudios geológicos avalan la presencia de petróleo en el subsuelo entrerriano.

La explotación petrolera en un área tan sensible medioambiental es de grave riesgo. Ya han existido algunas perforaciones y han sido denunciadas. Pero la presencia de una fuerte oposición ecologista en la provincia hace que sea hoy inviable cualquier intento de penetrar la tierra entrerriana. Aunque el lobby petrolero es igual de fuerte que la presunción de la existencia de hidrocarburo en esta provicnia del litoral.