No es casualidad que miles de establecimientos educativos argentinos estén festejando por estos días sus primeros cien años de vida. A estas mismas alturas de principios del siglo XX, el sistema público de escuelas, laico, público y obligatorio, se extendía a lo largo y ancho de la República Argentina a un ritmo vertiginoso. En un país en construcción nada podía ser más importante que sacar a un pueblo de la ignorancia para lograr el desarrollo y la independencia colectiva e individual, que son la consecuencia lógica de la generalización del conocimiento. Lo cual, aunque muchos no lo entiendan, sigue siendo una gran verdad, tan necesaria como urgente.
En ese marco, precisamente, se inscribió la celebración del Centenario de una emblemática escuela pública porteña del barrio de Floresta: “Fragata Libertad”. La comunidad de la escuela 19, distrito escolar número 11, convocó el pasado sábado 2 a ex alumnos, ex maestros y ex directores para compartir una mañana inolvidable, que estuvo llena de recuerdos, reencuentros y abrazos. Hubo de todo: gran cantidad de ex alumnos -hasta algunos de más de 80 años- participaron de la jornada y aportaron valiosas fotos, cuadernos y láminas escolares que representaron a los distintos momentos de la historia de la escuela.
La historia comenzó el 4 de julio de 1911, cuando en una vieja casona de la calle Baradero 475 -a la vuelta de su emplazamiento actual, en José Bonifacio 3650- se inauguró la llamada “Escuelita de Los Aromos”, con sólo 3 grados y 137 alumnos. La directora interina, señorita Irene Cervera, fue reemplazada por la señorita María Angélica Medina, primera directora titular designada para el establecimiento, quien tomó su cargo el 16 de septiembre de ese mismo año. La primera maestra de Canto fue María Elena Beignatborde, y las maestras interinas fueron Graciana Belza de Perichón y Josefina Vistarini. Un año más tarde, en 1912, se designarían las primeras cuatro maestras titulares, y para 1922, ya ubicado en su predio definitivo -y sumada una segunda casa lindera-, el establecimiento contaba con 14 grados y dos turnos de clases.
Desde aquellos días fundacionales, la “Fragata” vivió los avatares de la agitada historia argentina del siglo XX, y numerosas generaciones de argentinos pasaron por sus aulas. El mismo camino que hicieron muchas otras escuelas, sólo que muy especial para quienes han pasado esos inolvidables años de la infancia transitando sus aulas. El nombre “Fragata Libertad”, asignado al establecimiento, le valió a la insigne nave argentina, actualmente de viaje en misión por el mundo, el padrinazgo del colegio, que sigue ejerciendo hasta hoy.
Los festejos se realizaron en la calle, gracias a la colaboración de los propios vecinos de la cuadra, que apoyaron a la comunidad escolar y aceptaron el corte del tránsito. Tocó la orquesta de percusión de la escuela, la murga bailó al compás de los tambores, y hasta cantó un coro formado por maestros, padres, ex alumnos y alumnos actuales de la escuela. Los chicos representaron cuatro escenas que simbolizaron distintos momentos históricos de “La Fragata”. Pero lo inolvidable fue reencontrar a numerosos rostros de la infancia y a queridos docentes que marcaron a fuego a varias generaciones de chicos, que se animaron a asistir, y a compartir, sobre el final de los festejos, un plato de lentejas delicioso y calentito que se preparó para agasajar a los asistentes de todas las edades.
“La Fragata Libertad” ha cumplido sus primeros cien años, con la presencia de muchos de los protagonistas de su historia. Un mensaje necesario para revalorizar la importancia de la educación pública, para un futuro venturoso de los argentinos.