El caballo Criollo no deja de sorprender y encantar al hombre de campo, pero también a quienes viven en las grandes ciudades. Su destreza en el trabajo diario con la hacienda y en los deportes criollos atrae cada vez más fanáticos. En Chascomús, provincia de Buenos Aires, del 19 al 22 de abril se realizó la IV Exposición de Caballos Criollos, denominada “Criollos en Familia”, organizada por la Asociación Rural de esa ciudad y con el auspicio de la municipalidad local y la Asociación de Criadores de Caballos Criollos. Allí el caballo de la Patria, como les gusta decir a sus criadores, demostró todo su esplendor y potencial. Y es justamente en Chascomús donde se concentra una gran cantidad de criadores de la raza criolla debido a la importante actividad ganadera de la zona, donde el criollo es la herramienta fundamental para su manejo.
   Chascomús es una zona donde el caballo en general, y el criollo en particular, está arraigado a la historia y a la esencia misma del lugar, y donde la admiración por el caballo se mantiene intacta a través del tiempo. Las cabañas como San Arsenio, de Julio Ballester; El Mercachifle, de Ricardo De Oto; San Antonio de, Pablo Mártire; La Patria Chica, de Luciano Miguens; San Rafael, de Pablo Miguens; La María, de Juan Bautista Nogués; La Pipa, de Joaquín y Santos Miguens; El Candil, de Patricio Vera Ocampo, son las más importantes que se dedican a la cría de criollos en Chascomús. La raza criolla es líder en el país. Es la raza más numerosa de la Argentina por estar íntimamente ligada a nuestras tradiciones. La usaron el indio, el gaucho y el soldado, y hoy es elemental en el trabajo de campo.
   Actualmente, los criadores buscan caballos con un biotipo más deportivo, con mejores angulaciones, de cuello liviano, y con gran desplazamiento. “Lo primero que hay que tener para iniciarse en la cría es ganas y paciencia. Criar criollos es un actividad a largo plazo, cuando comprás un padrillo, recién tres o cuatro años después se sabe si el resultado es acertado o no. El caballo criollo debe ser musculoso, de cabeza corta y triangular, con perfil rectilíneo, y de carácter vivaz, pero manso, tal vez la característica más loable de la raza”, dice Ricardo De Oto, productor y organizador de la Expo Criollos.
   Más de 30.000 personas visitaron la exposición y disfrutaron de los más de 300 caballos criollos puros de pedigree que coparon el predio de la Sociedad Rural de Chascomús. Los caballos se alojaron en los amplios y cómodos corrales del predio rural. Las destrezas deportivas son fundamentales para la difusión de la raza. Las pruebas criollas abarcan pruebas de rienda, de rodeos, competencia de aparte y la marcha anual. “La expo criollo de Chascomús es catalogada de categoría B, una de las pocas que se hacen en el país, pero queremos acercarnos a la exposición que se hace en Palermo para atraer mejor calidad de producto, y que el sello de nuestra expo sea para un criador, un galardón suficiente para prestigiar a sus crías”, dice Alfredo Bigatti, presidente de la Sociedad Rural de Chascomús.

Examen criollo. Durante toda la exposición se realizó una batería de pruebas funcionales. Lo primero que debieron afrontar los caballos es la jura de admisión en la que se presenta el pedigree del animal, y se miden sus extremidades. El jurado veterinario fiscaliza al animal, que debe cumplir con los requisitos para poder presentarse en la muestra. Luego se realiza la jura morfológica que consiste en premiar de mayor a menor a los animales que más se acercan al estándar racial. El caballo debe ser bien musculado y de fuerte constitución. De carácter enérgico y dócil, su característica racial está definida por su longevidad, rusticidad, resistencia, fertilidad, valentía, poder de recuperación y aptitud para trabajos ganaderos. La prueba de aparte campero en la pista central, fue de las más concurridas. Aquí se trata de apartar tres animales de un corral y encerrarlos en otro más chico. Participan tres jinetes que se van rotando, uno de ellos cuida que no se escapen los novillos que entran y los otros dos deben apartar y traer el animal al corral más chico. Otra de las pruebas más entretenidas es la de tambores, que califica la velocidad del animal. Se colocan tres tambores formando un triángulo, y el jinete, a la orden del jurado, deberá rodear cada uno de ellos en el menor tiempo posible. La competencia más tradicional es la prueba de rienda Felipe Z. Ballester, que consiste en ocho movimientos. Se pone el ojo en la actitud de la boca a la acción del freno y la posición de las patas en los giros.
   Chascomús estuvo de fiesta. Además de brillar el caballo criollo, también se desarrollaron otras actividades como el tradicional concurso de asado con cuero, el concurso de alambradores, conferencia del domador Ignacio Sáenz Valiente, y remate de prendas criollas y ponchos antiguos. Camila Cafrune y Peteco Carabajal fueron los encargados de ponerle música a esta fiesta criolla