El primer paso es obtener las semillas, sacándolas de un limón en buen estado, ni maduro ni verde, ya que así la semilla estará en su punto ideal para ser cultivada. Una vez que conseguimos el limón, tenemos que pelarlo (y no cortarlo), para no dañar las semillas. Estas tendrán que ser sumergidas en agua hasta que sean plantadas.

Las semillas de un limonero son muy delicadas, si no son sembradas en un lugar acorde a sus necesidades puede ser que nunca germinen correctamente, por lo cual es muy importante preparar un buen abono a partir de compostar nuestros desechos orgánicos, u obtenerlo en un vivero.

A la hora de prepar la maceta, hay que saber que es un paso muy importante, ya que tenemos que elegir el mejor lugar para mantener el limonero con vida durante su primera etapa. La clave es verificar que la maceta tenga aberturas en el fondo para garantizar un buen drenaje.

Para plantarlo, hay que poner la tierra en la maceta, humedecerla, e introducir con cuidado una semilla a 4 o 5 centímetros de profundidad. Luego se debe regar de manera tal que la tierra se mantenga siempre húmeda, aunque hay que evitar regar de más. Durante los primeros diez días, esto se obtiene tapando la maceta con una bolsa de plástico, lo cual ayuda a mantener más húmeda la tierra.

Después de 20 días, tenemos que verificar el estado de la semilla. Si ya está dando raíces, es una buena señal. Cuando las raíces ya estén grandes se recomienda cambiar la tierra, y si la maceta es chica también se puede cambiar por una más grande, y facilitar así el crecimiento. Cuando la planta empieza a dar hojas, ya se puede darle un cuidado normal.

Con respecto a si queremos un limonero grande o pequeño, eso va a depender de cómo lo cuidemos. Si queremos que sea capaz de aportar sombra, además de dar muchos frutos, hay que trasplantarlo al jardín, extrayendolo con cuidado de la maceta. Debemos realizar una excavación y colocarlo a la misma altura en que estaba dentro de la maceta, junto con el abono nuevo. Luego hay que regar constantemente para que crezca grande y fuerte.

Si queremos un limonero pequeño, basta con mantenerlo en la maceta mediana, regarlo y podarlo cada tanto. Muchas veces los limoneros no dan frutos, esto puede ser a causa del cuidado que les damos, ya que los nutrientes que logran obtener del suelo a veces solo alcanzan para mantenerse con vida. Hay que tener en cuenta que es importante que la tierra sea fértil, asegurarse que tenga drenaje y no exponer el árbol a bajas temperaturas en los primeros días.