Por Leandro Vesco / Fuente Pro Chubut

Pequeñas comunidades de pescadores de la Península Valdés insisten en que se reglamente la Ley de Pesca Artesanal porque “las empresas que procesan nuestros productos terminan pagándonos lo que quieren porque no tenemos opción y debemos caer sí o sí ahí”. La marea roja acota el tiempo de operaciones.

La pesca artesanal en el Golfo San José, en la Península Valdés, atraviesa una severa crisis marcada por las dificultades con los precios y los canales de comercialización, panorama al que se suma la marea roja que suele extenderse por meses. Los trabajadores que pescan moluscos y gasterópodos piden que se reglamente una Ley provincial que regule y proteja la actividad. Una legislación provincial les permitiría acceder a mercados alternativos, puesto que el actual los mantiene cautivos de los intermediarios quienes imponen los precios.

“Concluimos un año con muchas dificultades y el balance es bastante pobre porque el sector sigue postergado. No hay forma de salir adelante en especial en el tema de la comercialización”, dijo Juan José Elizalde, un marisquero que trabajaba en la Península. Uno de los factores que más preocupa es la dificultad de renovar los equipos. Las persistentes complicaciones económicas han ido retrasando esa inversión necesaria. “Al arrastrar años complicados, la mayoría no hemos podido reinvertir en mantener adecuadamente todo el equipo que usamos, y eso al final nos termina perjudicando”, evaluó. “La Secretaría de Pesca no se hizo eco de nuestra necesidad, por eso nos sentimos postergados dentro del sector, todas nuestras inquietudes siempre quedan para el final y nunca nos dan respuesta”, se lamentó.

“Los canales de comercialización, al no estar reglamentada la ley y no acceder a otros mercados, se nos ven muy acotados. Las empresas que procesan nuestros productos terminan pagándonos lo que quieren porque no tenemos opción y debemos caer sí o sí ahí. También hay intermediarios que actúan en el proceso de comercialización y son los que van formando los precios”, sostuvo.

Sin embargo, aclaró que las autoridades de la Secretaría de Pesca “siempre han sido muy amables, nos reciben, pero las gestiones nunca avanzan ni se concretan. Nos sentamos, charlamos, exponemos nuestra realidad, pero sin resultados. Recibir nos reciben, pero resolver no se resuelve nada, lamentablemente es así”

Hace poco tiempo se creó en Mar del Tuyú la primera Escuela de Pesca Artesanal, pero hay que recordar que nuestro país tiene más de 4000 kilómetros de costa y la Península Valdes está en el otro extremo del país, muy lejos desde donde se toman las decisiones. Dentro de la Península hay una variada comunidad de pescadores que han optado por vivir allí, generando sus pocas ganancias con las riquezas del mar. Pero el negocio inclina la balanza a las grandes empresas que monopolizan el mercado dejando magros dividendos a los pescadores artesanales.