Se trata de Sam Slick, hijo del cacique Casimiro Biguá, cuyo cuerpo está en el Museo de La Plata, registrado en su catálogo como “Esqueleto N 1837″. Este indio tehuelche fue asesinado en la colonia de Rawson, Chubut. Luego fue desenterrado y llevado al museo con fines “científicos” por el doctor Francisco Pascasio Moreno.

El pedido fue realizado por los representantes de la comunidad mapuche tehuelche Ceferino Namuncurá-Valentín Sayhueque ante el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) que ahora concurrirán acompañados por la ONG Guías al Museo de La Plata para reiterar el reclamo por restitución de los restos de su antepasado.

Eran personalidades importantes de la época y eran considerados indígenas amigos. Sam Slick colaboraba como guía con el Perito Moreno. En un momento se negó a seguir acompañándolo porque decía que Moreno quería su cabeza”, relató un representante de la Comunidad y agregó: “En sus escritos, Moreno dice con gran cinismo: ‘Él decía que quería su cabeza. Su destino era ese’”.

Las comunidades de la costa eran pacíficas y tuvieron muy buen trato con las primeras colonias. Ellos resistieron pero jamás atacaron primero”, comentó el antropólogo que asesora a la Comunidad, asegurando: “Sam Slick tenía razón, el Perito Moreno quería su cabeza”.

Según el Perito, la muerte de Sam Slick se produjo a manos de los nuevos guías que contrató luego de que el indio tehuelche se negara a seguir acompañándolo. Luego, él lo desenterró para llevarlo al Museo de La Plata donde fue exhibido en vitrina por muchos años.

Es un caso paradigmático que demuestra la verdadera intención del Perito Moreno que se hacía amigo de las comunidades pero su intención era exterminarlos”, comentn desde la Comunidad Mapuche Tehuelche. “La licenciada Stagnaro sostiene que el Perito Moreno planifica y participa del genocidio de los pueblos originarios. El Museo cumple un objetivo geopolítico, el Perito Moreno dice que son comunidades que se están extinguiendo por primitivas, pero en realidad las estaban matando”, explicó.

“Es un día de enorme alegría porque llegar hasta el pedido de restitución lleva un gran trabajo. Nosotros empezamos en 2006, en 2010 fuimos hasta la comunidad, los ayudamos con una restitución que tenían pendiente con la provincia, y luego consiguieron 17 hectáreas”, aseguró el antropólogo Fernando Pepe, de la ONG Guias.

“El talón de Aquiles del Perito Moreno son Inacayal y Sam Slick porque él se encarga de ensalzar la amistad con ellos y luego los exhibe en vitrina. Es paradigmático por la crueldad que evidenció”, señaló el presidente del Colectivo GUIAS.

Hasta el momento, el menor tiempo en el que se efectivizó una restitución luego de iniciado el pedido al Museo de La Plata fue de tres años, pero el titular de GUIAS asegura que los tiempos se están acelerando. “Tenemos esperanza que sea más rápido”, concluyó Pepe.